Huehuetenango

Cuando las empresas y sus propietarios son los que toman el control de la vida pública y son los que toman las decisiones sobre los asuntos que nos afectan a todos, pasan cosas como las de Gamonal. Es lo que ha ocurrido realmente en ese barrio obrero de Burgos y no lo que nos han estado vendiendo la mayoría de los medios de comunicación. Intereses de los ciudadanos: inversión en políticas sociales y de empleo, interés del contratista Méndez Pozo, amigo personal de Aznar y condenado a siete años por irregularidades urbanísticas: llevarse a casa unos pocos de millones de euros por construir el dichoso bulevar.

Nosotros estamos aprendiendo ahora sobre estas cosas, estamos conociendo los estrechos lazos que unen a gran parte de la clase política con mafiosos como este tipo y con las grandes corporaciones en general, pero en América Latina nos llevan ventaja en esto. Podemos elegir casi cualquier punto de la geografía de aquel continente y encontramos elocuentes ejemplos de esto: Panamá vive tan gobernada por el Canal que lo atraviesa, que su ampliación se hace pese a suponer el desplazamiento forzoso de varias decenas de miles de persona, Paraguay está siendo deforestada y -directamente- gobernada por un empresario al que se acusa -entre otras cosas- de conexiones con el narcotráfico. Este, el narcotráfico, es quien también parece gobernar países como Colombia o México.

Y desde América Latina también nos llegan ecos de una ciudadanía que dice no y pone freno a esos intereses y empieza a construir una sociedad distinta: Chiapas, Bolivia, Ecuador, Venezuela… son ejemplos variopintos de ello a los que nos debíamos acercar con una mirada distinta a la que nos proponen los intereses de los poderosos.

Ahora conocemos un incipiente movimiento en una región del noroeste de Guatemala, un país, una zona a la que está costando cerrar las viejas heridas de una dolorosa guerra porque los intereses de empresas mineras o energéticas como la española Hidralia-Energía -que pretende poner en marcha un proyecto hidroeléctrico en la región de Huehuetenango al que se opone la población, como han expresado en una consulta popular- se saldan ya con dos muertes y unas pocas detenciones.

A lo mejor Gamonal y Huehuetenango están más cerca de lo que los 8.600 km. que los separan sugerirían y es necesario recuperar esa vieja conciencia de unión global de la ciudadanía, el capital ya lo hace.

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Javier Rodríguez

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