Huracanes e impagos

A ver si soy capaz de hilvanar dos noticias que me rondan, a las que posiblemente solo yo les vea la conexión. Se trata del huracán Sandy y de los cortes de agua y luz de los vecinos de Huelva. Vayamos con esta segunda: cada vez más ciudadanos acuden a los servicios sociales y a las organizaciones humanitarias con el aviso de corte de luz o agua en el bolsillo, o solicitando dinero para el reenganche. Es imposible atender todas las demandas, así que hay que sospechar que muchas familias están viviendo hoy en nuestra provincia sin estos servicios básicos resueltos, o con enganches ilegales y peligrosos. Un desastre. Hubo un tiempo (érase una vez) en que ese bien público que es el agua era gestionado por la administración pública, que es el Ayuntamiento. Y era difícil que dicho Ayuntamiento cortara el agua a un vecino. En primer lugar porque era vecino, con un nombre y un rostro; en segundo lugar porque eso generaba unos costes sociales más grandes que la cantidad que pudiera dejar de percibir por impagos.

Pero eso fue hace mucho tiempo: hoy las empresas semipúblicas (con alma de privadas) que gestionan el suministro de ese bien público que es el agua (o la luz) no titubean a la hora de cortar un enganche. Mucho menos las eléctricas. Un paréntesis: decían (mentían) que la privatización repercutiría en una bajada de los precios, por la competencia y todo ese rollo. Igual que con la telefonía, los transportes, etc. Busquen facturas antiguas, sumen IPC, y comparen. Cierro paréntesis. A donde quería llegar era a que, cuando las administraciones gestionaban los servicios públicos, eran más sensibles a los problemas de los ciudadanos, y que en una situación de crisis como la actual nos podríamos defender mejor de la pobreza si los interlocutores fueran más Estado y menos empresa privada.

Ahora vamos con el Sandy: las catástrofes las gestionan los Estados, sus efectos los mitigan las Administraciones públicas. Si te va a golpear un huracán conviene tener un estado fuerte que vele por ti, antes y después. A fin de cuentas: ese es su trabajo, esa es su misión: velar por los ciudadanos que la nutren de recursos y de legitimidad.

Ya les dije que costaría hilvanar estas dos noticias. La crisis es un huracán financiero, y sería mucho mejor tener que negociar sus efectos sobre nuestras vidas con un Estado más fuerte, en vez de con empresas privadas sin más objetivo que salvar sus muebles. Ya se. Esto tiene una pega: una buena parte del Estado se está comportando como la peor versión de la empresa privada (de la misma forma que hay empresas privadas asumiendo con responsabilidad funciones que no le son propias), y no sólo no solucionan nada, sino que son parte del problema. Bueno: habrá que cercenar esas ramificaciones podridas del Estado, porque han dejado de serlo. Pero insisto: mejor más Estado.

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Gonzalo Revilla

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1 Response

  1. felix-gala@hotmail.com' Félix Gala dice:

    Captada la similitud, sólo puedo dejarte el más efusivo de mis aplausos, porque estoy totalmente de acuerdo contigo.
    Saludos cordiales;
    Félix Gala Pastor.

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