Jugar en Otra liga

Mientras nos estrujábamos los sesos para saber a quién votar el pasado domingo, nuestro primer millonario patrio (y segundo del mundo), Amancio Ortega, compraba el mítico edificio Haughwout en Nueva York por 145 millones de dólares. Hace unos meses, en sMIEDO+PRINCIeptiembre, adquiría una manzana de locales comerciales en Miami Beach por un importe de 370 millones de dólares. Cualquiera de estas dos inversiones pueden darnos una dimensión de la capacidad de influencia y determinación que tienen las grandes fortunas de este país, en general vinculadas al índice de capitalización bursátil IBEX 35. A nadie se le escapa qué partidos políticos habrán sido los favoritos del fundador de Inditex para mantener sus privilegios en España, evidentemente ni Podemos ni IU en cualquiera de sus fórmulas, pero me he preguntado si el “lío” que se ha generado tras las elecciones puede inquietar algo a los que manejan los hilos del mundo.

Amancio Ortega y el resto del establishment español andarán mirando de reojo lo que finalmente ocurra con el gobierno español, aunque lainquietud seguramente será mínima;  juegan en otra liga más grande, una global. Quizás si la izquierda política en España hubiese concurrido juntita el susto sería mucho mayor. Si miramos a Estados Unidos, donde empieza a tomar calor la campaña por las elecciones presidenciales, veremos cómo ahí sí que se van a mover decenas de millones de dólares para controlar cualquier candidatura, republicana o demócrata, de cara a no mover un ápice el orden establecido; y por supuesto aún no tiene cabida alguna propuesta de corte alternativo. Esos comicios si están más cerca de la gran liga, son prácticamente impermeables al cambio social tan aireado aquí.

No hay más remedio que aprender a jugar con algunas de las reglas que usan los magnates mundiales: hacer lobby y afianzarse en torno a mínimos de intereses; ser más fieles al objeto de su trabajo (en este caso a acabar con la pobreza y devolver al vecino trabajador sus derechos) que a su propia identidad colectiva. Para cambiar el sistema socioeconómico que hace que unos tengan y otros muchos sufran, habrá que establecer uniones disciplinadas y estrategias firmes. En España podríamos haber marcado el camino a la izquierda  “altereconómica” del resto de Europa, y de ahí a soñar sólo habría un paso, pero nos hemos quedado a medias. Esperaremos a la próxima oportunidad.

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Andrés García

voluntario de 2Orillas, participa de la columna de prensa "La otra orilla" y del programa de radio "Señales de Humo"

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