La brecha salarial

La Unión General de Trabajadores (UGT) ha publicado un informe con motivo del Día contra la Discriminación Laboral que señala que, en nuestro país, las mujeres cobran un 22,5% menos que los hombres por la realización del mismo trabajo. Este informe señala además que el 80% de los trabajadores con contratos a tiempo parcial -trabajos peor remunerados y con menor protección social- son mujeres, que acceden a este tipo de contratos para poder cuidar de la casa y de los hijos. Si a esto unimos que con la nueva reforma laboral hay mujeres que son despedidas por quedarse embarazadas – es curioso lo de la derecha empresarial que clama contra el aborto y despide a embarazadas-, que con la excusa de los recortes la conciliación de la vida familiar ha pasado a mejor vida, podemos imaginarnos que el camino de la igualdad se está desandando, que es mentira eso de la igualdad de género y que aún queda mucho por hacer en el terreno de la lucha feminista. La mujer está doblemente oprimida por ser mujer y por ser pobre.

Sigue siendo pues necesario recordar a la sociedad y a los poderes públicos lo mucho que aún nos queda. Este país está retrocediendo en derechos sociales, este país está volviendo a las cavernas del machismo y de la mujer con la pata quebrada y en casa. Da miedo pensar que las nuevas generaciones reproduzcan los hábitos que nuestra generación intentó desterrar, y que no hemos terminado de erradicar. Para que la emancipación femenina sea una realidad se hace necesario que puedan acceder a trabajos dignos, con el mismo salario, con las mismas condiciones, con la misma protección social. Si no puede que volvamos a aquello de que si no hay trabajo para los hombres cómo lo va a haber para las mujeres. Hay pues que volver a la calle a exigir la igualdad que no termina de llegar.

Pero no sólo depende de hacer leyes que favorezcan una verdadera igualdad, también es necesario un cambio de mentalidad social, que empiece de una vez por todas a considerar que el trabajo de la casa y el cuidado de los hijos ha de ser una labor compartida a la que deben incorporarse, con las mimas ganas que a los partidos de la Champion, los hombres. Hemos de ser consciente que la igualdad no se pide se exige, se conquista, se pelea porque es de justicia. Y en esa pelea hemos de estar todos, hombres y mujeres mirándonos de frente, de corazón a corazón, sin brechas que nos separen.

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Dimas Haba

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