La casita del Rocío

Pepi y sus amigas se compraron una casita en el Rocío, y me llamaron para verla. Confieso que tenía una idea distinta de eso de ser rociero y tener casista para disfrutar de la romería: yo creía que todas las viviendas tenían cuadra y patio y sillas de nea por doquier. Pero Pepi no tenía un cortijo sino un diminuto habitáculo estilo ministra de la vivienda, por lo de los 50 metros cuadrados. Eso sí, el espacio estaba aprovechado al milímetro, y cualquier estancia era tan convertible y eficiente como una navaja suiza. A pesar de su pequeñez, todos los años – supongo que este también- Pepi, amigas y familias se las ingenian para caber, y para pasarlo bien.

Por eso cuando a Cejudo se le ocurrió la idea de alquilar una casa para unir a la provincia me dije: ¿y cómo vamos a caber todos?. No se preocupen, vayan a probar las gambas de la costa, el rebujito del Condado y el jamón de la Sierra, que Don José está en todo y se ha empeñado en que nos hermanemos en tan festiva ocasión. Ya saben, en el Rocío cabemos todos,y si no tienen casa, el presidente de la Diputación ha pensado en ustedes ; ¿no?.

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