La hora de los ciudadanos

No nos dejemos engañar por la ola de reproches mutuos, ni a los gestores del Ayuntamiento les preocupa demasiado que las obras del Torrejón hayan sufrido el enésimo parón, ni a los de la Junta de Andalucía les preocupa demasiado la situación de la Isla Chica.

A nivel nacional también fingen PP y PSOE escandalizarse que si por los casos de corrupción: “¡Anda que la Gürtel!” grita uno y el otro responde: “¡Pues anda que Mercasevilla!”, que si por la situación económica: “¡Anda que la crisis!”, grita uno y el otro: “¿Y tu falta de propuestas?”. Los discursos se pueden alternar, intercambiar, reutilizar por el contrincante cuando se inviertan los papeles, porque han convertido la política en eso, en un lodazal, un espectáculo al que los ciudadanos ya miramos hastiados, aburridos, desencantados… porque, creemos, va a dar igual, nada vamos a poder hacer.

¿Qué mas da que siga Rodri, con nosecuantosmil euros de sueldo? ¿Qué mas da que entre Petronila con sus gastos publicitarios? ¿Qué más da la deuda del Ayuntamiento? ¿Qué más da que la alternativa sea la representante de un partido que está vendiendo los derechos sociales? ¿Qué más da la privatización de Aguas de Huelva? ¿Qué más da la privatización del agua en tantos municipios gobernados por el PSOE?

Pues da mucho. Ninguno de esos asuntos nos es indiferente, todos nos atañen y deberíamos empezar a construir alternativas en las que no tuviera cabida tanto emponzoñamiento de la res pública. Debíamos, ahora que la legislatura está tocando a su fin, tener unos canales por los que se pudiera hacer un balance de las promesas incumplidas: ¿cuantos puentes han quedado por construir, cuantos empleos se han dejado de crear, cuantas inversiones se han dejado de hacer? Y exigir responsabilidades.

No voy a decir que miremos al sur, a países como Egipto o Libia, que no está el horno para bollos, propongo mejor que miremos al norte, a un extraño país donde, en 2009, el gobierno tuvo que dimitir en bloque, acorralado por las protestas ciudadanas. Hablo de Islandia y lo hago porque modelos así nos dicen que las cosas no tienen que ser como nos dicen que tienen que ser los pregoneros del “no hay remedio, conformense ustedes que esto es lo que hay”.

Instrumentos democráticos tenemos, instrumentos por los que ejercer una ciudadanía responsable que no se conforma con el estado de las cosas, pero estos instrumentos pasan por la toma de conciencia. En las instituciones puede haber alternancia, pero de nada sirve esta si logran que nos desentendamos de la política, si logran que nos conformemos con que poco más de la mitad de nosotros deposite su papeleta cada cuatro años o si logran obnubilarnos con la salvación del Recre o con la última medida estrella aprobada por el Gobierno.

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Javier Rodríguez

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