La hospitalidad está salvada

Si los recortes son crueles, pues condenan a estrecheces y desamparo a los sectores más vulnerables de la sociedad, hay otras reformas del gobierno que parecen cercanas al fascismo. La reforma del Código Penal que prepara Gallardón propone igualar conductas ilícitas e inmorales, como la trata de seres humanos, con prácticas humanitarias basadas en la solidaridad hacia los inmigrantes irregulares. De entrada quedarían fuera de la ley miles de familias, pequeñas organizaciones no gubernamentales o comunidades religiosas que acogen a extranjeros “sin papeles” en sus casas: hasta dos años de cárcel por comportarse humanamente con quien lo necesita.

Ya en 2009, durante la Reforma de la Ley de Extranjería, los socialistas trataron de criminalizar la hospitalidad. Entonces se pretendía sancionar con una falta administrativa a quienes ayudaran a los inmigrantes en situación irregular. Una gran movilización de la Plataforma “Salvemos la Hospitalidad”, la misma que ahora abandera esta denuncia y está recogiendo firmas, obligó a cambiar el articulado de la Ley.

Puede que ahora suceda lo mismo y, finalmente, el Gobierno retire el polémico artículo 318bis del futuro Código Penal. Tiene en contra a decenas de juristas, a entidades que trabajan en el Tercer Sector y hasta al propio Consejo General del Poder Judicial, para quien el texto es poco claro y da lugar a confusión. Lo que hay que preguntarse es por qué se busca deliberadamente esa ambigüedad. Y es que los inmigrantes, por su propia situación de vulnerabilidad, son una diana política propicia. La retirada de la atención sanitaria, por ejemplo, no es una medida de ahorro, sino una forma de focalizar el rechazo social. Atender a estas personas por urgencias es más caro, pero distrae del verdadero problema, que es la prioridad del gasto sanitario, y genera un sentimiento xenófobo que los gobernantes, todos ellos, saben manejar muy bien en tiempos de crisis.

La Plataforma “Salvemos la Hospitalidad” conoce el trasfondo de estas cortinas de humo, y ha hecho lo que tenía que hacer, ponerse en marcha para canalizar una vez más la indignación de cuantos pensamos que todos los seres humanos somos, pese a quien pese, “libres e iguales ante la Ley”. Los lectores que deseen sumarse a la campaña pueden hacerlo [a través de internet->http://www.dosorillas.org/spip.php?article1833]. Es una forma de proclamar que, frente a amenazas fascistas, la hospitalidad está salvada.

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Mª Angeles Pastor Alonso

Columnista de "La otra orilla", colaboradora en "Señales de Humo" y pieza en construcción de varios puzzles. Para completar da clases de Lengua.

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