La mina y la fruta

Quizás sea Riotinto el más peculiar de nuestros pueblos: por su prolija y compleja historia, por su alucinante paisaje, por el temple especial de quienes allí han vivido y viven… Hasta en su medio de vida resulta atípico: ligado secularmente a la mina, sólo recientemente se ha introducido la producción agrícola, al contrario de lo que marca la evolución normal de las actividades económicas. Y ahora, cuando los cítricos se consolidan como los principales generadores de empleo en la comarca, vuelve a abrirse el debate sobre la rentabilidad de la explotación minera. Algo hay de extemporáneo en la contundencia con la que una multinacional asegura que en seis meses hará resurgir la minería del cobre. Porque mucho ha sido el sufrimiento acumulado, las decepciones sucesivas, las polémicas, las acusaciones… Y mucha la nostalgia. Nunca se adaptaron los mineros a las tareas agrícolas y la contratación de inmigrantes se ha hecho paradójicamente necesaria en un lugar con una crisis tan grave. Unos señores venidos de muy lejos –ay, siempre ha sido así en Riotinto- ponen encima de la mesa muchos millones y unas previsiones no se sabe si risueñas o imprudentes. Ojalá el sueño no sea un señuelo. Ojalá el futuro de Riotinto no signifique revivir un doloroso pasado.

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Mª Angeles Pastor Alonso

Columnista de "La otra orilla", colaboradora en "Señales de Humo" y pieza en construcción de varios puzzles. Para completar da clases de Lengua.

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