#La Nuit Debout

7015880445_50bdda9e0c_bSi nos asomamos a la Plaza de la République de Francia posiblemente lo que veamos nos resulte muy familiar: jóvenes tomando la calle, encendidas tertulias políticas, autogestión, desalojos policiales y realojos ciudadanos, propuestas, asambleas, mucha actividad en las redes sociales, aprendizaje colectivo… Lo que empezó como una movilización multitudinaria contra la reforma laboral terminó con una ocupación de la emblemática plaza parisina, y a partir de eso decidieron tomar el control del futuro. Llevan con una actividad frenética desde el 31 de Marzo, y no parece que vayan a parar. De momento.

Aquí ya hemos pasado por eso. Quiero decir que parece que el proceso lógico es tomar las calles, verbalizar la indignación, darle cuerpo, entrar en el juego político, y hacer las propuestas desde las instituciones. Ese es, el menos, el recorrido que muchos de los que tomaron las plazas hace unos años han hecho. Y ahí están: maniobrando en un tablero político lleno de minas, asumiendo las reglas del juego para poder cambiarlas más adelante, jugando con los principios políticos hasta hacerlos irreconocibles. Nadie dijo que fuera a ser fácil. Pero tampoco que deba ser tan endemoniado.

La juventud francesa ha vuelto a las calles. Es la juventud de cualquier parte del mundo la que vuelve. Porque es el mismo proceso repetido: el hartazgo que encuentra un detonante, la indignación que rebosa por encima de los muros de contención del sistema. Tal vez encuentren, los dueños del monopoli, la forma de agotar o ahogar esta Nuit Debout, tal vez los mareen hasta convencerlos de que lo mejor es que todo siga igual, que la única alternativa es el caos… tal vez. Pero otros jóvenes, en alguna otra parte del mundo, volverán a sentarse, se indignarán y pensarán juntos, y dirán, de nuevo, que otro mundo es posible, y que este es inhabitable para la inmensa mayoría.

Un último apunte: hay un curioso silencio informativo sobre la movilización francesa. Es posible que estemos tan enfrascados en nuestra travesía política que no encontremos un hueco para pensar en el vecino. O tal vez tengamos miedo de que esa insurrección vuelva a encender la que había en este país. El caso es que no se habla de La Nuit Debout, siguiendo esa vieja máxima de que lo que no se cuenta no existe. En cualquier caso: el mundo está cambiando, los cimientos de lo que parecía inamovible se derriten, el capitalismo productivista se defiende con virulencia, pero no termina de saber contra quien. Tal vez esta sea la definitiva.

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Gonzalo Revilla

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