La paradoja de la indecencia

Un asentamiento de inmigrantes ha ardido en Lepe. Los más pobres de entre los pobres han perdido lo poco que tenían. Malvivían trabajando ocasionalmente en el campo andaluz. Habían llegado de lejos buscando una vida mejor. Sus casas eran construcciones de cartón y lata. Chabolas llenas de pobreza. Eran trescientas cincuenta personas. Andamos ahora rasgándonos las vestiduras. Las instituciones hablan de situación calamitosa, apelan al no hay derecho, a que en la Europa del siglo XXI no pueden producirse semejantes injusticias, pero lo cierto es que siempre han, hemos, mirado para otro lado. No es la primera vez que en esta columna hablamos de los asentamientos y nunca se ha hecho nada. Es lamentable que quien nada tiene lo pierda todo, pero también es indignante y vergonzoso que hayamos permitido que personas, hombres, mujeres y niños, hayan vivido y vivan así en nuestro territorio.

Ese mismo día en que el fuego destruyó las chabolas de Lepe, en Málaga, otro rincón de nuestra Andalucía, Sansung presentaba los último modelos de móviles, televisores curvados y tablets de última generación. La sociedad del futuro que ya es presente en pleno desarrollo. La Europa de la conectividad, del consumo, la Europa que crea necesidades que no necesitamos, la Europa del sueño dorado para los habitantes de los países del Sur. Mientras unas chabolas de cartón y lata ardían llevándose los sueños de quienes nada tenían, señores encorbatados presentaban artículos de lujo a los que ellos nunca podrían acceder y allí sí estaban presentes las autoridades, las instituciones, los políticos que nunca se enteraron de que en otra parte de Andalucía había asentamientos repletos de miseria y de pobreza. Los mismos que siguen sin enterarse de que hay personas que viven en la calle, que rebuscan en la basura, que pasan frío y hambre, a pesar de sus triunfalismos, de sus mentiras, de sus móviles de última generación. Una gran paradoja indecente e inhumana.

Como dice Sabina, es la España de “fibra óptica y ladilla”, la España de las veinte personas que poseen el 20% de la riqueza nacional. Esa España que permite la evasión fiscal y el empobrecimiento de los más empobrecidos. La España que pone alfombras rojas a las grandes multinacionales y cuchillas a los que vienen a buscarse la vida. La España que mata a los débiles y ofrece cócteles a los poderosos. La paradoja de la indecencia.

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Dimas Haba

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