La SGAE, la asociación de vecinos y el himno andaluz

Siguiendo a Juan Marsé cuando dice que el problema del cine español es la falta de talento, nos preguntamos si es lícito que un autor cobre derechos si no paga por la tradición cultural recibida. En el barrio en que me críe, {{Canillejas}}, hay una {{asociación de vecinos}}, modesta, con problemas económicos serios. La asociación tiene una pequeña emisora de radio, con apenas cobertura. Emite poco, porque todo se hace con buena voluntad y penuria de medios. Un día, entre lo poco que se emitió, debía haber alguna canción con derechos de autor registrados en la {{SGAE}}, porque esta entidad denunció a la asociación y la cosa costó 3.000 euros.

Yo soy de Jaén. Llevó 30 años viviendo en Madrid, y no soy muy dado a eso de la patria, la bandera y demás. Pero a veces, pocas, me emociono escuchando el {{himno andaluz}}. Porque hay pocos himnos menos nacionalistas, y que sean una propuesta de paz, concordia, esperanza y libertad. Y porque lo compuso una persona que murió fusilado por lo que creía, dando ejemplo de dignidad difícil de encontrar entre los políticos profesionales de hoy.

El caso es que un día, mi mujer me dice que la {{SGAE}}, además de demandar a pequeñas asociaciones de vecinos, gestiona (curioso eufemismo) los derechos de autor del himno andaluz, a pesar de que hay un decreto de la Junta de Andalucía que establece que la familia de {{Blas Infante}} cedió los derechos a la Junta. Los cuatro herederos de Infante reciben unos trescientos euros anuales, para disgusto suyo, en concepto de derechos de autor.

A mi me surgen tres preguntas. La primera es cuánto cobra la SGAE por gestionar esos derechos de autor. Es decir, qué porcentaje de lo que un autor debe cobrar por los derechos de una obra va a la SGAE en concepto de gestión. En segundo lugar, a qué se dedica ese dinero. En tercer lugar, yo me pregunto si es lícito cobrar derechos por una obra, como es el caso del himno andaluz, basada en una canción tradicional, el Santo Niño, cantada por los segadores antes de comenzar la faena y que Infante aprendió en el colegio de los escolapios de Archidona.

Se me ocurre que nadie crea de la nada. Dice {{Umberto Eco}} que los libros hablan de otros libros. Y los teóricos de la creatividad, afirman que no se crea desde la nada. ¿Podría haber escrito {{Joyce}} { {{Dublineses}} } sin que {{Homero}} hubiera escrito {{ {La Iliada} }}? ¿Podría haber escrito {{Cervantes}} { {{El Quijote}} } sin las novelas de caballerías? Nadie podría crear, nadie podría ser autor sin toda la creación cultural anterior.

Lo de la SGAE creo que es desproporcionado. Cualquier dispositivo de memoria electrónica (desde un pen drive a un CD, pasando por un disco duro) en su precio tiene un porcentaje para los {autores}, con indiferencia de la finalidad que uno le de al dispositivo. Y un peligro se cierne sobre las bibliotecas públicas, pues hay quien pretende cobrar un canon por el préstamo de libros.
{{José Luís Sampedro}}, autor él mismo, ya ha avisado del peligro que eso supondría para la cultura.

Dice {{Juan Marsé}}, al que acaban de dar el {{premio Cervantes}}, que el problema del cine español no es la piratería, sino la falta de talento. Y cuando no hay talento para ganarse la vida creando y trabajando, hay quien recurre a la ley para denunciar a una pequeña asociación de vecinos o cobrar por el himno andaluz.

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Dos Orillas

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