La UNED y otras prioridades

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De las tres universidades con sede en Huelva –la UHU, la UNIA y la UNED-, esta última es la más modesta y la que menos protagonismo ostenta. No organiza Cursos de verano ni Jornadas de puertas abiertas, no suele invitar a intelectuales a dar conferencias y encima no tiene ni un campus acogedor. Pero, en la trastienda de ese escaparate poco atractivo, hay una apuesta verdadera por la educación y el progreso, y en condiciones no siempre fáciles. Entre sus 1200 alumnos hay personas discapacitadas, trabajadores que necesitan un horario flexible, padres y madres que sacrifican sus horas de ocio, internos de la prisión… Personas, en fin, para quienes estos estudios a distancia han significado una posibilidad de mejora, un cauce para su desarrollo personal y su integración social.

Que la UNED pase por apuros económicos ya no es noticia. No sólo porque ellos estén acostumbrados a funcionar con menos del mínimo, o porque la opinión pública haya incorporado los recortes como algo habitual; es que además, en este caso, el déficit presupuestario se ha convertido en crónico. En 2012, cuando el centro asociado de Huelva estuvo a punto de desaparecer, el Ayuntamiento, miembro del Consorcio Universitario, se comprometió a pagar en 6 años la deuda que mantenía con la entidad, que ya entonces ascendía a 220.000 euros. De forma coyuntural se pudieron cuadrar entonces las cuentas con un préstamo de la UNED central. Pero las promesas fueron vanas. Ni siquiera la llegada de una nueva corporación ha servido para arreglar las cosas. Mientras tanto la Diputación, otra de las instituciones que contribuyen económicamente, ha reducido sus aportaciones a la mitad. Así que vuelta a empezar: más deuda acumulada, más cuatrimestres sin pagar a los profesores -que no cobran desde hace 14 meses-, más recortes en las tutorías… Pero por mucho que quieran seguir estrujándose, llega un momento en que ya no se puede más. Un proyecto educativo que ve permanentemente amenazada su viabilidad sirve de poco a la sociedad.

La UNED no llena las calles como el Recre, ni tiene el beneplácito del que gozan las hermandades para que se le otorgue alguna partida presupuestaria, ¡o para que se le pague al menos las que se deben! Dada la oportunidad electoral, es posible que desde el Ayuntamiento accedan ahora a renegociar lo que haga falta… ¿y cumplirán sus promesas? Pues es cuestión de prioridades. Al fin y al cabo, solo se trata de educación, y está por ver que eso dé votos.

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Mª Angeles Pastor Alonso

Columnista de "La otra orilla", colaboradora en "Señales de Humo" y pieza en construcción de varios puzzles. Para completar da clases de Lengua.

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