Las 17 Rosas de Zufre

A los que dudan de la necesidad de recuperar la Memoria histórica no les vendría nada mal conocer lo que sucedió -y es sólo un ejemplo- el 4 de noviembre de 1937 en la localidad de Zufre.

Frente a los fastos y el recuerdo a toda página de aristócratas y poderosos cuyo principal mérito fue el de engordar hasta límites insospechados sus cuentas corrientes -casi todas en paraísos fiscales- nos encontramos con el olvido y el silencio que rodeó y todavía rodea historias como la de Remedios, Teodora, Modesta, Josefa, Elena, Bernabela, Dominica, Felipa, Amadora, Mariana, Antonia, Encarnación, Faustina, Amadora, Carlota, Alejandra… que murieron fusiladas -tras un proceso de cruel humillación: “les cortaron el pelo, las purgaron con aceite de ricino, las desnudaron a la mayoría de ellas y es probable que violaran”, cuenta el concejal de cultura de Zufre- por las tropas fascistas que comandaba el General Franco.

Su delito fue, en la mayoría de los casos, estar afiliadas a un sindicato de clase como era en aquella época la Unión General de Trabajadores (UGT), en los demás, simplemente, estar emparentadas con algún republicano. El olvido fue tal que hasta 1980 la mayoría de estos asesinatos no fueron inscritos en el Registro Civil, el olvido sigue siendo tal que, a fecha de hoy, todavía se desconoce el lugar al que fueron a parar sus cadáveres.

Algunos creen que la Memoria Histórica es ánimo de venganza y no, no se trata de eso, se trata de reivindicar la lucha de unas mujeres y poner en su sitio a los personajes que, todavía hoy, pese a las atrocidades que cometieron, son hijos predilectos, nombran calles o son homenajeados por sus fanáticos seguidores, se trata de recordar, se trata de no consentir que vuelva a ocurrir lo que pasó en España, se trata de reconocer y agradecer, aunque es probable que ya sea muy tarde, a aquellos que lucharon porque se reconocieran los derechos de los que hoy disfrutamos. La democracia la trajeron ellas y ellos y no los herederos de sus asesinos, el sufragio universal la trajeron ellas y ellos y no los franquistas.

Como la historia de las 17 Rosas de Zufre hay más, muchas más. Es la historia de un oscuro pasado que no queremos repetir, que no puede volver a suceder, pero para que esto ocurra es necesario que esa historia ocupe un lugar destacado en nuestra memoria. Eso es lo que se reivindica con la Recuperación de la Memoria Histórica.

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Javier Rodríguez

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