Las no vacaciones de Noé

Hace cinco años esta situación ni se le habría pasado por la cabeza a Noé. Nadie le habría podido convencer que él iba a terminar estudiando oposiciones. Además él no se engaña y tiene claro que si al final se decidió a hacerlo no es porque haya descubierto su vocación al servicio público, sino que como la mayoría de los que se presentan, lo que busca es un sueldo fijo y una estabilidad laboral. Nada de sobresaltos, rutina, eso es lo que tristemente ha terminado deseando con todo su corazón.

Y muchas vueltas ha dado su vida y muchos revolcones ha recibido él por el camino, para terminar admitiendo que pese a que cada vez la situación del funcionariado es más difícil, está opción ofrece una estabilidad bastante atrayente.

El caso es que este es el segundo año que Noé se queda sin verano, porque no tiene trabajo y por tanto no tiene dinero para vacaciones, pero también porque llegado al punto de desesperación al que ha llegado, él sabe que tiene que esforzarse y sacrificar mucho para conseguir superar todos los obstáculos. Ya que por desgracia no solo se trata de aprobar, se trata de que en función de la nota que saque tardarán mas o menos en llamarle. Además él sabe que la decisión tomada no tiene vuelta atrás. Los casi dos años que lleva preparándose significa quedarse al margen del mercado de trabajo, perdiendo oportunidades.

Fue su amiga Ester la que le hizo caer en la cuenta hace unos meses que todos los síntomas que él estaba teniendo apuntaban a principio de depresión. Ella sabe muy bien de que va el tema porque ya ha pasado por todo esto. Por fin hace un año consiguió aprobar oposiciones para la Junta de Andalucía, sin embargo aún sigue parada porque todavía no han ofertado sus plazas.
Aunque fue Ester la que animó a Noé para que empezase a prepararse, ésta siempre ha sido muy clara con él y le ha advertido del gran peligro de acabar obsesionado y quemado con todo este tema.

Que esto es una carrera de fondo que no acaba con el aprobado sino con la plaza, le ha dicho en multitud de ocasiones. Y él le da toda la razón pero en esa carrera de la que ya él siente que no se puede desmarcar, hay días para todos. Y en estos momentos del año, donde todo huele a playa, a descanso, a desconexión. Él tiene que conformarse con pensar en que algún día, por fin podrá preocuparse de otras cosas, algún día por fin podrá tener vacaciones, algún día por fin será feliz en su supuesta estabilidad laboral. Algún día la calma, algún día la apreciada rutina… Algún día por fin empezará a vivir.

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Carmen Murillo

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