Los Servicios Sociales

Cuando las cosas han pintado mal son muchos los que se han acordado de los Servicios Sociales. Realmente no es nada nuevo. Igual que muchos no descubrían la ubicación del Centro de Salud hasta que no enfermaban eran muchos los que desconocían el lugar en el que se encontraba el despacho de la trabajadora social hasta el momento en el que tenían que tramitar una pensión, una residencia o una ayuda para los niños.

El problema es que muchos de los que ahora se han acordado del Sistema Público de Servicios Sociales son los propios gestores públicos que, ante el aluvión de demandas por las desesperantes situaciones que viven muchas familias, han querido pedir cita con la trabajadora social y han “descubierto” que esta sólo pasa por el pueblo una vez a la semana, que atiende a una población de más de treinta mil personas o que la tienen sepultada entre papeles y papeles y no puede dar cita antes de dos meses.

Ante esto se han planteado que habría que cambiar aquella ley de los años 80 del siglo pasado para que se adapte a los nuevos tiempos, a ver si así, como por arte de magia, se suple la grave carencia de recursos que sufren nuestros Servicios Sociales.

Y el problema no es sólo que la ley no garantice los recursos (establece “derechos supeditados a la disponibilidad presupuestaria”, ¡toma ya!) es que, en vez de garantizar un sistema público de calidad, con una fuerte presencia en el ámbito comunitario (donde, no sólo se pueden atender mejor las necesidades sociales, sino que se puede prevenir la generación de problemas de diversa índole: desde el absentismo a los problemas de convivencia, pasando por la pequeña delincuencia o la desatención de los mayores) se opta por “legalizar” modelos de beneficencia, que hacen depender los derechos sociales del “buenismo”, o amparados en el lucro privado, más interesados en hacer caja que en resolver problemas.

El gobierno andaluz pierde la oportunidad de plantear con la nueva Ley de Servicios Sociales la respuesta a graves problemas sociales como la exclusión y la pobreza, las drogodependencias… desde la base de un sistema público y universal, dotado con suficiencia económica, que pueda dar respuestas rápidas…

Eso sí. Tenemos una nueva ley y habrá quien se ponga la correspondiente medalla y se haga la correspondiente foto que deje constancia del momento. A lo mejor eso es más importante que resolver problemas, yo qué se.

The following two tabs change content below.

Javier Rodríguez

Latest posts by Javier Rodríguez (see all)

You may also like...

Deja un comentario