Malos tiempos para la inmigración

¿Realmente es la inmigración un problema? No. La inmigración lo que hace
es traer a nuestra propia puerta el gran problema del mundo: la miseria, la
desigualdad. Ya no puede decirse que ignoremos este inhumano e ingente
problema. Pero, cómodamente sentados ante el televisor, podemos verlo como
un problema distante, algo que ocurre allá lejos, en otros países
atrasados. Algo que ciertamente lamentamos, pero que no es culpa nuestra,
ni podemos arreglarlo. Incluso permite que nuestra conciencia sonría al
apadrinar un niño o hacernos socios de una ONG.

Pero ahora vemos que llegan de todas partes y a todas partes. Como una
columna de hormigas que atraviesan el camino. Muchas perecen, pero la
columna sigue. ¿Es que no van a parar nunca? ¿Es que ese hormiguero es
inagotable?… ¿Es que no sabemos el tamaño del hormiguero humano que
se debate entre la miseria y la desesperación? ¿Es que no queremos

Somos prisioneros de un tipo de desarrollo que sólo atiende a las
necesidades de una parte de la humanidad, dejando las demás en la
indigencia, o en el hambre y la miseria. Lo estamos viendo estos días: los
gobiernos se han reunido en Roma muy preocupados por la subida de los
precios de los cereales y las hambrunas que se extienden. Por desgracia,
sólo son “lágrimas de cocodrilo” y las medidas que adopten quedarán una vez
más en migajas que nada resuelven, como los famosos e incumplidos Objetivos
del Milenio.

A pesar de todo, va extendiéndose la conciencia de esta realidad injusta y
crecen las iniciativas de indignación ética, de inconformismo y de
protesta, que nos llevan a gritar: “¡Esto no puede ser!”. Y no sólo gritar,
sino actuar a través de un compromiso consecuente para hacer que las cosas
cambien.

“Ha llegado el momento de poner término al silencio, de pasar de súbditos
a ciudadanos plenos que permitan construir una democracia genuina. Ha
llegado el momento de no callar, de la palabra alta y firme contra la
injusticia, a favor de los derechos para todos los seres humanos, en ayuda
de los más necesitados. Repito con frecuencia que la pobreza material de
muchos es el resultado de la pobreza espiritual de unos cuantos
encumbrados, que no quieren observar lo que sucede más allá de sus
recintos. Ahora que es posible, es imprescindible movilizar un gran clamor
popular a favor de la vida, para construir puentes donde hoy hay brechas,
lazos donde hoy hay rencor, animadversión, incomprensión, para que germinen
y fructifiquen la justicia y la paz” (Mayor Zaragoza).

The following two tabs change content below.

Dos Orillas

Latest posts by Dos Orillas (see all)

You may also like...

Deja un comentario