Manos de colores

La Paz de los mayores es muy complicada, pensó Carlitos. En su clase habían hablado mucho de la paz, y habían hecho un mural y todo, en el patio, de colores, muy chulo. Pero a su edad la Paz era tan sólo evitar pegar al hermanito o al compi de clase. La Paz de los mayores, sin embargo, era algo más complicada. Cuando aquella colorista y multitudinaria manifestación pasó bajo su balcón le preguntó a su padre: ¿es contra la Otan?. Siguió preguntando, curioso, pero las explicaciones le sonaban confusas: una especie de club para la guerra, “¿pero no decís los mayores que hay que tener paz, y nos mandáis hacer dibujitos con palomas y manos de colores?”, pues sí, dice su padre, pero parece que esos mismos mayores se gastan un montón grandísimo de dinero en hacer tanques y aviones que sirven para matarse con otros mayores que también tienen tanques y aviones. Los mayores son raros, murmura. Y peligrosos, oye murmurar a su padre. Se vuelve al balcón a ver pasar la comitiva, le gustan los tambores, y las bandera de tantos colores. Piensa que tal vez mañana, cuando los niños de su clase manden en el mundo, dejarán de hacer tanques. Y dejará de haber guerras como las que salen en la tele. A fin de cuentas no debe ser tan difícil dejar de matarse, dejar de bombardear pueblos, dejar de odiar al vecino. En fin, tal vez sólo sea un niño. Tal vez mañana cuando sea mayor, comprederá las cosas de los mayores, y sus guerras. Y tal vez entonces mirará con desdén a los que gritan Paz desde las calles.

The following two tabs change content below.

Gonzalo Revilla

Latest posts by Gonzalo Revilla (see all)

You may also like...

Deja un comentario