Más que una guerra

Con los años y el conocimiento, la guerra civil española se me ha convertido no sólo en un difuso telón de fondo, sino en un escalofrío. Sobrecoge pensar que si me hubiera tocado vivir el convulso horror de hace setenta años, un río de violencia se hubiera interpuesto entre mis vecinos y amigos, y un manto de silencio nos hubiera sellado después la risa y la alegría. Tiene razón el Parlamento Europeo, que en su declaración institucional de condena reconoce que la guerra civil fue más que una guerra: se prolongó en asesinatos, humillaciones y encarcelamientos durante décadas, la hemos heredado en el miedo de nuestros mayores. Y fue más que española: España fue entonces lo que después han sido Vietnam, Nicaragua o Irak, un conflicto más allá de sus fronteras que sacude as conciencias de muchos ante el silencio cómplice de las grandes potencias. A quienes hemos pasado casi toda nuestra vida en democracia y en paz nos supone un esfuerzo acercarnos al espanto de la guerra y de lo que vino después, pero es un esfuerzo necesario. Por eso cobra sentido la reivindicación de la memoria histórica que se reclama en estos días: como homenaje a las víctimas y como afirmación de los valores que de ellas hemos heredado. Conocer el pasado para defender el futuro.

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Mª Angeles Pastor Alonso

Columnista de "La otra orilla", colaboradora en "Señales de Humo" y pieza en construcción de varios puzzles. Para completar da clases de Lengua.

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