Mirar al monstruo de frente

Fruto de la casualidad se encontró con él en aquel callejón. Paralizada y asustada, y sin saber muy bien porqué, mantuvo la mirada fija en aquel monstruo. Lo escrutó de abajo a arriba, cada detalle le hacían ver que estaba frente a un asesino endiablado: sus manos llenas de sangre, su Kaláshnikov asido con fuerza, su chaqueta militar. Sintió que iba a morir, sería acribillada allí mismo, junto a su casa, sin remedio. Pero el monstruo se demoró, se quedó quieto sin hacer nada, extrañamente impávido. Ella entonces siguió mirándolo, cada vez más inquieta, su sexto sentido de madre nunca le fallaba, algo había detrás de aquel asesino. Pudo ver entonces que era poco más que un niño, veinte años quizás, delgado y bajito, con dedos alargados y afilados, cuidados quizás. De repente se encontró con sus ojos, unos ojos marrones, osados, furiosos, reflejando todo lo acababa de hacer; sangre, pólvora, gritos, sufrimiento. Ella cada vez se sentía más segura, siguió mirando valiente, indagando, y por fin encontró aquello que buscaba, miedo. El mismo miedo que el verdugo acababa de esparcir. Miedo por lo que estaba haciendo, generar dolor y terror, y miedo por lo que había vivido. Sus ojos, los ojos de la bestia, daban información continuamente, vomitaban emociones, inseguridades, injusticias vividas, recuerdos que no podía borrar. Y de repente una sirena, un policía, una ráfaga, y el monstruo cayó  abatido. Pero sus ojos no se cerraron aún, quedaron ligados a los suyos unos segundos más. Y ahora sí, el miedo y el odio desaparecieron del todo; el monstruo dejaba de ser un monstruo, sus ojos dejaron entonces de ser los de una víctima disfrazada de justiciero y se convirtieron en los ojos de un niño, de un inocente. De repente, ante ella, lo que antes había sido un sanguinario monstruo, incapaz de experimentar el más mínimo sentimiento de compasión, se encontraba un muchacho, convertido

¿Qué o quién cambió su naturaleza? ¿Quién hizo de ese niño un voraz asesino? ¿Quién apaciguará a las víctimas que su mano ha generado? La casualidad hizo que se topara con él, ¿pero qué causalidad provocó este horror?¿por qué no fue asesinada?

Miró al monstruo de frente, sin miedo, y encontró lo que había detrás. La sensibilidad la empujó a saber más, a no ver lo que había delante, sino lo que había detrás.

D.E.P las personas asesinadas en Bruselas.

 

paz

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Andrés García

voluntario de 2Orillas, participa de la columna de prensa "La otra orilla" y del programa de radio "Señales de Humo"

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