Morir de Infancia

Save the Children nos acaba de recordar que cada año muere un millón de niños en su primer día de vida. Sólo 24 horas faltan para morir de infancia, sin saber quién es el culpable, sin haber llegado a mirar, sin atesorar aún nada que ocultar. También denuncia que a ese dato hay que sumar los 1,2 millones de bebés que mueren durante el parto para poder tener conciencia de la tragedia. Pueden imaginarse que más de la mitad de toda esa catástrofe podría evitarse permitiendo que las madres parieran en lugares habilitados para ello: una habitación limpia, un sanitario cerca y medicinas disponibles; soluciones fáciles, asequibles, pero con una imprescindible voluntad política detrás. El fracaso es notorio, y más ahora que conocemos la realidad a través de decenas de fuentes fidedignas, pero también tiene otra lectura. Desde 1990 la humanidad ha conseguido aminorar la mortalidad de los menores de 5 años en un 47%. En 2000, el cuarto punto de la Declaración del Milenio fijaba como objetivo a alcanzar en el 2015 la reducción de la mortalidad infantil en dos terceras partes, y aún estamos lejos de alcanzarlo, pero algo se ha avanzado. ¿Cómo conseguir que los 189 estados firmantes en septiembre de aquel año vuelvan la mirada a sus compromisos y aceleren la consecución de los mismos?

España es un fantástico ejemplo a seguir para todo el mundo en desarrollo, sobre todo para aquellos estados que van apuntalándose poco a poco. Nuestra supervivencia infantil es una de las mayores del mundo, y todo gracias a tener una planificación sanitaria accesible y que supervisa la salud de todos los nacidos. El concepto de sanidad universal, de calidad, fruto de la corresponsabilidad de ciudadanos e instituciones, es garantía de vida. Otro enfoque necesitaría actualmente África Subsahariana y Asia Meridional, donde en sólo 10 países se producen las dos terceras partes de las muertes infantiles. Un niño de Etiopía tiene 30 veces más probabilidades de morir al cumplir cinco años que un niño de Europa occidental. ¿Se imaginan un plan internacional, fruto de la solidaridad y la convicción de acompañar desarrollo, en esos 10 países? Caminos hay, más que voluntad, probablemente.

Quizás ahí, en la falta de voluntad, está la verdadera muerte: permanecer impasibles ante el dolor. Estoy convencido de que no estamos predestinados a vivir en un mundo enfermo, en el que el lugar donde naces determina tu supervivencia. 2015 no debería ser una meta más, sino el final de una pesadilla.

The following two tabs change content below.

Andrés García

voluntario de 2Orillas, participa de la columna de prensa "La otra orilla" y del programa de radio "Señales de Humo"

Latest posts by Andrés García (see all)

Andrés García

voluntario de 2Orillas, participa de la columna de prensa "La otra orilla" y del programa de radio "Señales de Humo"

You may also like...

Deja un comentario