No entiendo nada

Ya sé que un artículo jamás debe empezar con esta frase. Ustedes buscan en un texto de opinión alguna clave que les ayude a entender la realidad compleja en que estamos inmersos, y verdaderamente hoy solo puedo compartir mi perplejidad y mi desconcierto. Porque cada vez me cuesta más tratar de explicarme lo que está pasando.

No entiendo, por ejemplo, que nos pongamos tan serios con la deuda que Grecia debe devolver y silbemos mirando para otro lado cuando los acreedores son bancos privados. Que dice Guindos que de renegociar condiciones nada, que una parte del rescate que deben los griegos la puso España, y que nos hace mucha falta. Pero no recuerdo haberlo escuchado tan taxativo con los más de cien mil millones que el Estado desembolsó para rescatar a los bancos entre 2009 y 2011. Ahora les pedimos a los griegos lo que nos deben, claro, mientras ellos siguen pagando intereses a nuestros bancos… que compraron deuda griega a un interés altísimo con ese rescate y que no han devuelto al Estado español los millones que les llovieron más que en forma de activos tóxicos. Todo esto de la economía es muy oscuro, cuesta asimilarlo, es verdad. Pero si está tan claro quién está sacando tajada, ¿cómo pretenden seguir engañando a griegos y a  españoles?

A ver, me vuelvo espesa y se me acumulan más preguntas estos días: si IU estaba preparada para dinamitar el pacto del gobierno andaluz, ¿cómo aprobaron hace un mes los presupuestos de la Junta? Si la versión de Susana Díaz es chapucera, ¿cómo los medios la fomentan y agrandan? Si son mentira los órdagos de Bárcenas, ¿cómo el PP veta una comparecencia del presidente para demostrarlo? Si Podemos no es un partido de izquierdas ni de derechas, ¿podrá pactar con cualquiera tras las varias convocatorias electorales de los próximos meses? Si el Gobierno se pavonea a cada paso de las cifras de la mejoría económica, ¿cómo no se les cae la cara de vergüenza al saber que uno de cada tres niños vive en la pobreza? ¿Será que no tienen vergüenza? ¿Será que no lo quieren saber?

Perdonen el desahogo. No sé si soy la única que se hace estas preguntas, o ustedes se sienten tan confusos como yo. Para este viaje no hacían falta alforjas, dirán, estamos como estábamos, así no se avanza. O puede que sí. Prueben a poner en cuarentena la mayor parte de las cosas que pasan, a extrañarse, a dudar. A revolverse. Es el primer paso para que esas cosas cambien.

 

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Mª Angeles Pastor Alonso

Columnista de "La otra orilla", colaboradora en "Señales de Humo" y pieza en construcción de varios puzzles. Para completar da clases de Lengua.

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