No tenemos ni idea

Tenía pensado escribir sobre otra cosa, un tema en positivo, algo primaveral incluso. Hasta que oí la noticia de las pateras encontradas en aguas canarias, una de ellas perdida desde hacía días, con 19 personas y cuatro cadáveres, además de 8 desaparecidos. Y ya no pude pensar en otra cosa. Por un instante traté de imaginar qué habían sentido, pensado o temido estos náufragos del siglo XXI que llevaban móviles a bordo, que contactaron con una ONG y no pudieron ser salvados a tiempo. Pero por mucho que trate de ponerme en su lugar, la verdad es que no tengo ni idea.

No tengo ni idea de lo que hay que sufrir antes de querer arriesgarse a subir en una embarcación precaria, y poner rumbo a un horizonte de aguas negras iluminadas por la luna. No tengo ni idea de los años de privaciones para pagar a las mafias que organizan los viajes clandestinos. Ni idea de ese impulso en el corazón de la madre que lleva a su bebé en brazos, ni idea de las esperanzas de los jóvenes, ni idea de una trampa de la que ya es imposible escapar. No puedo imaginarme los nervios en el estómago durante el viaje, la desorientación, la evidencia de que se termina el gasóleo y están perdidos en mitad del océano, en medio de la nada, a pocos kilómetros de ver cumplido su sueño.

No puedo ponerme en el lugar de esos hombres y mujeres, de esos niños, por mucho que quiera. Pero sí entiendo algo de lo que han sentido los miembros de la ONG que hablaron por teléfono con ellos, que les prometieron ayuda, que les dijeron que ya había un helicóptero en marcha, que aguantaran, que todo saldría bien. Y ahora mastican la amargura de la culpabilidad y el fracaso. Cómo ha podido pasar esto, se preguntan. Cómo se pudo permitir este genocidio, muerto a muerto, patera a patera, se preguntarán sus hijos y los míos. Porque algún día la historia nos juzgará por estos crímenes, y esa vergüenza sí puedo entenderla muy bien.

El mismo día que esas pateras fueron localizadas varios actos recordaron a los muertos de los atentados de Atocha. Su memoria aún nos encoge el corazón y nos vincula en un sentimiento de solidaridad, de unidad frente a la barbarie. Los muertos y desaparecidos a quienes tragó el océano no han tenido nunca un funeral de Estado, ni se conocen sus nombres ni sus historias. Ni siquiera nos parece una barbarie, porque no tenemos ni idea. Perdónenme, yo tenía otro tema, pero no he podido pensar en otra cosa.

The following two tabs change content below.

Mª Angeles Pastor Alonso

Columnista de "La otra orilla", colaboradora en "Señales de Humo" y pieza en construcción de varios puzzles. Para completar da clases de Lengua.

Latest posts by Mª Angeles Pastor Alonso (see all)

Mª Angeles Pastor Alonso

Columnista de "La otra orilla", colaboradora en "Señales de Humo" y pieza en construcción de varios puzzles. Para completar da clases de Lengua.

You may also like...

Deja un comentario