No va más

El Gran Casino Aljarafe de Sevilla ha abiertos sus puertas hace dos semanas, sólo el primer día (martes y laborable) recibió 900 visitas, la media diaria es de 800 personas, y el director espera superar las 300.000 visitas anuales y “pa” mí que lo consigue.

Yo vivo en esta ciudad y conozco las carencias de espacios para la diversión en los cuales no tengas que soltar “guita”. Proliferan por la ciudad y la provincia “centros de ocio” o sea macrocentros comerciales en los cuales uno entra a una hora y no sabe a que hora saldrá, queda atrapado por las tiendas de ropa, cafés, restaurantes, bares de copas, cines.. sólo les falta una camita y plaza de garaje gratuita, (todo se andará).

Este casino ha tenido un lanzamiento publicitario en los medios de comunicación locales, bestial. Las administraciones han sido los padrinos de este negocio y han allanado el camino burocrático para su apertura.
A mí me gusta ponerme la radio un rato antes de dormir, pues cuando cerraba los ojos y empezaban los anuncios de lanzamiento del casino, yo caía rendido, y se colaban en mi mente mensajes subliminales, que al día siguiente cuando estaba desayunando, buscaba en mi nevera que las fresas, las ciruelas y las manzanas estuvieran colocadas en línea, por si me tocaba el premio gordo, incluso en el trabajo en vez de dar los buenos días…decía “hagan juego señores”.

El mensaje oculto es: Para divertirte conciudadano tienes que “endiñar”, “aflojarte el bolsillo”, “soltar la tela”, así, sí te diviertes, no hay otra forma. Y empieza a acotarse el espacio de diversión no remunerado, y empezamos a olvidar que el cortijo es nuestro

Polideportivos municipales, pagas una pista de squach 9,50 euros una hora, incluso rayando lo absurdo te dan la posibilidad de alquilar la pista media hora, que no sé que haces con media hora, por que entre que llegas y el tiempo que pasas recogiendo la pelota del suelo, ya se te ha ido los 4,25 euros y no has saludado ni al compañero.

El sistema de premios que se utilizan en los locales de juego, máquinas tragaperras, bingos, ruletas… es simple, es el mismo que se utiliza para condicionar palomas (condicionamiento clásico), con una entrega de premios variables (en el caso de las palomas, comida, en el caso del ser humano, monedas).
Esto es que de 5 veces que juegas, 1 te toca, pero no sabes en que momento te toca, el balance económico siempre es favorable a la banca, y el computo global siempre es negativo para el jugador.

En las palomas este tipo de sistema de premios crea una relación más potente que si cada vez que la palomita picara en la tecla le cayera una bola de comida.
La palomita emite más respuestas de picoteo con un reforzamiento variable (el mismo que utilizan los locales de juego) que con un reforzamiento fijo.
Este es el sistema que utilizan las maquinas de juego.

Yo creo que nos separan muchas cosas de las palomitas, y que no deberían de tratarnos como tales, ni nosotros comportarnos como tales, para bien o mal somos diferentes

La insatisfacción personal y familiar, la apatía generalizada, señas de identidad de nuestra sociedad occidental, es caldo de cultivo para realidades alternativas en las cuales somos una palomita que emite la respuesta de gastar, tenemos que romper este condicionamiento.

Dato: El estado ingresa al año más de un billón de las antiguas pesetas a través del Organismo Nacional de Loterías y Apuestas de los más de 3 billones que nos gastamos los españoles en el juego, y subiendo.

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Dos Orillas

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