Obituario

Cuando la conocimos, hace más de trece años, estaba en lo más hondo del pozo. Y cuando por fin consiguió salir, rehacer su vida, deshacerse de tanto sufrimiento y tantos golpes, justo entonces va y se muere. Ha tenido un entierro apresurado, igual que su muerte. Consiguió dejar atrás todo lo malo, tanto dolor, consiguió olvidar. Pero se trajo consigo un virus maldito, que espero agazapado, esperando su momento, como una deuda terrible con un pasado que nunca debió existir.
Hay vidas anónimas, cotidianas, que resultan heroicas: la de Manuela es una de esas vidas. Nadie más que ella sabe lo que ha sufrido, nadie sabe lo que ha luchado para conseguir salirse de los márgenes, recuperar la dignidad, recuperar la salud, recuperar a sus hijos. Nadie más que ella sabe todo lo que se dejó en el camino.
Se ha venido a morir a un lugar mejor que el que habitaba: esa ha sido su lucha. Salir , huir, escapar de su condición de víctima, demostrarse y demostrarnos que por muy abajo que se esté siempre es posible salir. No fue fácil, claro: fuimos testigos de una lucha desigual a veces, testaruda siempre. Cada paso era una victoria. Y fue capaz, paso a paso, de abandonar aquello que la mataba, para venir a morir con la cabeza bien alta, con el orgullo de una luchadora.
Hoy, trece años después de aquel primer encuentro, Manuela se ha despedido en un entierro apresurado, como si tuviera prisa por terminar esta vida que tanto le ha costado llenar de dignidad. Enhorabuena por haber apretado los puños, por haber luchado, por haber vivido. Adiós, Manuela, hasta siempre.

The following two tabs change content below.

Gonzalo Revilla

Latest posts by Gonzalo Revilla (see all)

You may also like...

Deja un comentario