Objetivos utópicos

EN el 2000, después de muchos años de trabajo y lucha se consiguieron establecer los Objetivos del Desarrollo del Milenio (ODM), los cuales se planteaban como metas a nivel global para alcanzar antes del 2015. Estos objetivos eran: reducir a la mitad la pobreza extrema y el hambre, lograr la enseñanza primaria universal, eliminar las desigualdades entre los géneros, reducir la mortalidad infantil, mejorar la salud materna, combatir el VIH/Sida, la malaria y otras enfermedades, garantizar la sostenibilidad del medio ambiente y fomentar una alianza mundial para el desarrollo.

Llegado el día en que tocaba recoger los frutos, los gobiernos, entidades y ONGD dedicados a la Cooperación Internacional, lejos de admitir una derrota, que si es de alguien es de todos en general y del desinterés político en particular, han decidido replantear el problema, analizar los resultados y establecer una nueva estrategia, que tenga más en cuenta la voz y el protagonismo de quienes sufren tal problema. Los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) proyectados para su consecución antes del 2030 parten de un análisis profundo de lo planteado en los ODM y apunta aún más alto: ya no se persigue rebajar un tanto por ciento la pobreza y el hambre en el mundo, sino erradicarla por completo.

Para ello, los 8 objetivos se han desplegado en 17 más concretos. Además, en este nuevo planteamiento, la palabra desarrollo no se presenta desde unas miras eurocéntricas, las cuales siempre midieron las demás realidades y culturas desde un concepto de desarrollo consumista e industrial.  Y no es posible plantear un modelo de desarrollo si no es sostenible en el tiempo y en cualquier lugar.

Probablemente sean muchos los que tilden estas propuestas de utópicas y no seré yo quien diga lo contrario, pues, qué hubiese sido de la historia de la humanidad sin utopías. Está claro que en función del nivel de las metas que una persona se ponga así vivirá, pero aún no menos importante es la dirección hacia las que éstas se proyecten. Niveles de utopía hay muchos, unos te hacen volar y otros arrastrarte. Direcciones hacia las que dirigir tus utopías, sólo hay dos, la del individualismo o la de la colectividad. Los ODS nacen de una convicción: los problemas en materia de pobreza y desigualdad son de todos, sean quienes sean los que los sufran.

Porque quien cuida del Todo que somos la humanidad, está cuidando de la parte que somos cada una y cada uno.

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Carmen Murillo

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