Otra estrategia de Defensa

Cada vez que en este país alguien habla de recortes, otro alguien habla de gasto militar. Sin embargo esa reiterada consecuencia no abre ningún debate sobre recortar el gasto militar para paliar las desfavorecidas políticas sociales, por ejemplo. Nos han contado que el presupuesto del ministerio de defensa caerá este 2013 un 6 %, rondando en total los 5.900 millones de Euros, y nos han “escondido” cerca de 10.000 millones detrás de los presupuestos de otros ministerios, según el análisis que anualmente realiza el Centro de Estudios para la Paz. Por otro lado la deuda estatal por compra de armas, los denominados Programas especiales de Armamento (PEAS), se sitúa en los 32.000 millones de euros, cifra nada despreciable pues es un tercio de nuestra endemoniada deuda general. En total 7 de cada 10 Euros se ocultan deliberadamente a la opinión pública en materia militar. Llama la atención además cómo las políticas de austeridad exigidas por la UE no afectan nunca a los presupuestos de compra de armas. El caso griego y portugués, países intervenidos, es especialmente significativo, ya que no han disminuido nada su endeudamiento derivado de la compra de armas, y curiosamente ambos son fiados por los todopoderosos bancos alemanes. A España le pasa lo mismo. Vemos como nuevamente encontramos tras un somero análisis con todos los ingredientes de la gran estafa: bancos, industria militar, países acreedores, países endeudados, presupuestos egoístas y ciudadanos empobrecidos.

Si vivimos, en palabras del monarca, una de las situaciones “más difíciles de la reciente historia de España”, ¿por qué no se nota en las previsiones de gasto militar? Si la verdadera urgencia es la defensa de nuestra integridad regional, tendremos que aliarnos con países de nuestro entorno para reducir los costos, como ya hacen Francia y Alemania. Si por el contrario la verdadera urgencia es la de mantener viva la industria armamentística y responder a intereses particulares, nuestros gobernantes deberían rendir cuentas ante los miles de ciudadanos empobrecidos que malviven dentro de nuestras fronteras. Más allá de las contundentes consideraciones éticas que podríamos esgrimir, nuestra situación económica obliga a borrar de la memoria el mantenimiento de un ejército de élite con armamentos continuamente renovados. En nuestro caso, reorientar la inversión militar es la infalible estrategia de defensa.

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Andrés García

voluntario de 2Orillas, participa de la columna de prensa "La otra orilla" y del programa de radio "Señales de Humo"

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