Otro muerto más

Esta semana un obrero murió en el tajo. Se cayó desde una altura de treinta metros, en la Avenida de Tráfico Pesado, y murió en el acto. Era un joven de Cartaya, estaba casado y tenía un hijo de tres años. Pero eso no importa. Porque él es sólo otra víctima más, otra cifra más que engorda las estadísticas de los accidentes laborales. Nos estamos acostumbrando a la muerte como si fuera la trama de un video juego, algo que nos pilla lejos. Las cifras enmascaran la tragedia, esconden el nombre y el rostro de los que sufren: tantas víctimas de accidentes de tráfico, tantos miles de niños por la hambruna, tantos por accidentes laborales… Y reforzamos la corteza frente al dolor y la injusticia. Luego hablamos de leyes que protejan en el trabajo, hay sindicatos que hacen declaraciones altisonantes, colectivos que pretenden concienciar… Pero sigue muriendo gente mientras trabaja. ¿Cuántos más tendrán que caer? ¿Hasta cuándo esta lacra? Puede que hasta que le pongamos cara y nombre a las cifras, hasta que sepamos que detrás de los números hay personas. Era de Cartaya, estaba casado, tenía un hijo…

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Mª Angeles Pastor Alonso

Columnista de "La otra orilla", colaboradora en "Señales de Humo" y pieza en construcción de varios puzzles. Para completar da clases de Lengua.

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