Paco/Pa'í Oliva

Estuvo aquí diez años, pero en Huelva no quedaron obras que atestigüen la labor de este jesuita, periodista atípico y agitador de juventudes. Quedaron, eso sí, personas: cientos de adolescentes y jóvenes, hoy adultos insertados en la vida de la ciudad, que lo señalan como verdadero referente moral, alguien que supo entenderles y acompañarles durante un buen trecho del camino. Muchos se convencieron a su lado de que la vida se ganaba entregándola con pasión a esas causas “que merecen la pena”, como él siempre gusta decir. Y todos lo aprendieron a él como persona, con su compromiso radical y su humanidad profunda.
Ahora Paco Oliva continúa, pasada la frontera de los ochenta años, su incansable actividad en Paraguay. Allí se le conoce con el apelativo de Paí (“padrecito” en guaraní) y su figura es sinónimo de credibilidad y confianza, no en vano su candidatura fue presentada al premio Nobel de la Paz. El Paí continúa escribiendo artículos periodísticos y removiendo conciencias desde los micrófonos de la radio, comprometido siempre en la lucha por la justicia. Paraguay, el país con mayor crecimiento económico de la región, es también uno de los más empobrecidos de América Latina porque la riqueza se concentra escandalosamente en manos de unos pocos. Los cambios iniciados por el presidente Lugo, tras sesenta años de desgobierno y corrupción, necesitan una continuidad constantemente amenazada, por eso las próximas elecciones serán vitales. Y en este compromiso de impulsar una transformación política que haga posible un reparto más equitativo de la riqueza Oliva tampoco elude su responsabilidad. No está de más recordar, en el actual escenario de lucha ciudadana que vivimos en España, que nada puede hacerse de espaldas a la política.

Paco mantiene fuertes vínculos con esta tierra y en estos días podemos disfrutar aquí de su presencia. Su estancia, además de atender reclamos del corazón, servirá para preparar la de los voluntarios onubenses que este verano trabajarán en el Bañado Sur, un barrio de chabolas de Asunción donde Oliva vive y desarrolla una amplia labor social. Un proyecto que cuenta con la ayuda de la Diputación y permite que, al tiempo que los cooperantes aportan sus capacidades y talentos, vivan una experiencia humana impagable. Allí, con unas circunstancias tan distintas a las de su vida cotidiana y rodeados de extrema pobreza, entenderán de otro modo el valor de las redes fraternas y el de la auténtica solidaridad. Y se hará posible el encuentro. Desde esta columna, que es heredera de la que él tuvo en este mismo periódico, queremos saludar la presencia de Paco en Huelva y continuar atentos a esos encuentros verdaderos. En ellos se sienten los latidos que hacen soñar en otro mundo distinto.

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Mª Angeles Pastor Alonso

Columnista de "La otra orilla", colaboradora en "Señales de Humo" y pieza en construcción de varios puzzles. Para completar da clases de Lengua.

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