Palabras rebeldes

He leído una carta reciente del Subcomandante Marcos -ya saben, el del Frente Zapatista- que se me ha quedado dando vueltas dentro. Con su habitual lenguaje poético, el {Sup}, como lo llaman, desmonta esa imagen de “guerrillero cibernético del siglo XXI” que los medios se encargaron de forjar. Mientras se decía que los zapatistas contaban con comunicación satelital para coordinar acciones subversivas por todo el mundo, la realidad era que apenas tenían un obsoleto PC de esos de disco flexible, luego sustituido por un “ligero” portátil de unos 6 kg. Nunca hubo tal poderío tecnológico, y todavía hoy el {Sup} Marcos no tiene perfil en facebook ni se siente capaz de comprimir sus largos comunicados en 140 caracteres.

Eso sí, desde el principio contaron con gente que, sin pedir nada, sin hacerse notar, relanzaban sus mensajes por internet multiplicando el impacto de sus palabras. Gente que escuchaba esas palabras, las hacía suyas, y luego las repetía, las comentaba, las transformaba. Personas, ayer y hoy, que sienten el latido de la rebelión como propio, y lo reproducen en sus blogs, sus webs, sus links. Y lo hacen no porque se lo ordene ningún poder, sino porque entienden que en un mundo distinto, parecido al que vive en sus corazones, también habrá una manera distinta, libre, transparente, de comunicarse.

Ese movimiento de abajo arriba, sin muros, sin límites, me hizo pensar en los ciudadanos, grupos, colectivos, que tienen sus propios modos de expresarse: boletines vecinales, páginas webs, radios comunitarias, televisiones locales… Gente que se comunica -también- sin pedir nada ni hacerse notar, en medios como Uniradio, la radio de la Universidad de Huelva, que esta semana ha recibido el Premio Nacional de Juventud. Y me hizo pensar, también, en el rostro serio del presidente del Gobierno encerrado en aquella pantalla de plasma, dando explicaciones sin darlas. O en el señor Mario Draghi, compareciendo ante los representantes del pueblo español a la vez que se escondía del pueblo español. Vicente Romano, toda una referencia en esto de la comunicación, llamó a esta forma de evitar la libre circulación de ideas y opiniones “violencia mediática”, una forma moderna de guerra contra la (verdadera) democracia. Ahora que caigo, si estamos en guerra son más oportunas que nunca las palabras del {Sup} Marcos y el espíritu que las alienta. Más que nunca, también, sigue siendo necesaria la rebelión.

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Mª Angeles Pastor Alonso

Columnista de "La otra orilla", colaboradora en "Señales de Humo" y pieza en construcción de varios puzzles. Para completar da clases de Lengua.

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