Pan o autopistas

Un nuevo episodio del pelotazo urbanístico. Parece ser que hace ya varias legislaturas se programaron varias autopistas de peaje que mejorarían el acceso a la capital del Reino. El asunto se complicaba al mediar la megalomanía de los que gobernaban y, muy probablemente, ese tonto deseo de los políticos de ser recordados por las obras que se ejecutaron en el periodo en el que gobernaron. Eso ya es lo de menos. Lo de más es el problema que la situación ha generado: a las empresas que se les dio la concesión el negocio no les es rentable y parece ser que una clausula obligaba al gobierno a hacerse cargo del déficit caso de que existiera -dudo yo que hubiera una clausula que obligara a lo contrario-.

El caso es que parece que la obra no estaba tan justificada como intentaron vender, que la infrautilización de las autopistas radiales se ha visto agravada con la crisis y que ahora a la inversión que se hizo entonces habrá que añadirse la inversión en otro rescate más: 2.400 millones de euros para las empresas concesionarias. Casi la misma cantidad que, según la Fundación FOESSA se necesitaría para acabar con la exclusión severa en España. En una situación tan dramática como la que estamos viviendo resulta una frivolidad gastar ese dinero en una infraestructura inútil mientras tantas familias tienen tantos problemas para llegar a fin de mes, mientras seamos el segundo país de la Unión Europea en índice de pobreza infantil, mientras conocemos que, según el Poder Judicial el año pasado se ejecutaron una media de 184 desahucios al día.

En el otro extremo de la actualidad nos hemos encontrado esta semana con las Jornadas sobre el Derecho a la Vivienda que se han celebrado este fin de semana en la Universidad de Huelva y en la que ha participado, entre otras, Ada Colau en representación de las Plataformas de Afectados por la Hipoteca (PAH). Su propuesta tiene bastante más sentido común que la del gobierno porque se basa en las personas y no en los intereses de las corporaciones: “la estrategia del empoderamiento es el valor más importante de la PAH”, dijo, y también que hay que cambiar leyes, estructuras… para que eso sea posible hay que actuar más allá del depositar un voto cada cuatro años y que entre todas las estrategias, la desobediencia civil se ha demostrado como la mayor herramienta de cambio que tiene la ciudadania. Antes hay que pagar el pan que las autopistas.

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Javier Rodríguez

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