Pasión

Se abrió el portón y el olor a incienso lo inundó todo. Luces de velas, música de pasión y una saeta acercándose desde sabe Dios dónde. En la calle cientos de personas le daban la espalda, miraban hacia arriba a una escultura con rostro desgarrado, indiferentes. Se abrió el portón y el olor a incienso lo inundó todo. Luces de velas, música de pasión y una saeta acercándose desde sabe Dios dónde. En la calle cientos de personas le daban la espalda, miraban hacia arriba a una escultura con rostro desgarrado, indiferentes. Comprobó que la opulencia seguía en la puerta de al lado, bancos y restaurantes de lujo que no eran para ella, y esta noche también arriba, dorada. No eran para ella. En seguida quiso marcharse a la calle de atrás, a buscar la compresión de los suyos, su infrahumanidad llena de mendigos y extranjeros sin hogar. Pero antes, y tan pobre que era, se atrevió a vociferar a los indiferentes: ¡Necios!, buscáis Jerusalén ahí arriba, qué equivocados estáis- Y se marchó.

La Pasión volvió a pasear la noche del Martes Santo, como todas las noches, se abajó del paso con ella, como todos los días.

The following two tabs change content below.

Andrés García

voluntario de 2Orillas, participa de la columna de prensa "La otra orilla" y del programa de radio "Señales de Humo"

Latest posts by Andrés García (see all)

Andrés García

voluntario de 2Orillas, participa de la columna de prensa "La otra orilla" y del programa de radio "Señales de Humo"

You may also like...

Deja un comentario