Pérez Cubillas

Huelva tiene un barrio, llamado de Pérez Cubillas, que ha vivido desde
siempre en el cajón del olvido de las prioridades. Para empezar arrastra
un nombre no revisado de un Gobernador Civil asturiano que mandó construir
casas pequeñas, sin ascensor y aisladas entre la marisma (o los que
posteriormente serían los vertidos de fosfoyesos) y eso que se llamó hasta
hace poco Vía de tráfico pesado, cuyo nombre, si alguien no lo recuerda,
reflejaba el trasiego constante de camiones de mercancías peligrosas entre
el Polo y la carretera de Sevilla. Y es que los nombres pueden llegar a
reflejar, si me permiten, un estado de ánimo y una condición. Y ahí se
quedó la zona, con su nombre ilegal de amantísimo franquista que hacía
cosas para pobres al estilo de pobres y la acumulación de años; que han
llenado sus pisos de personas mayores, muchos dependientes condenados en
casa a no salir por no tener ascensores, inmigrantes atraídos por el
precio bajo del metro cuadrado, y la omnipresente droga.

Lejos de colocar etiquetas lesivas, las realidades en riesgo de exclusión
social deben ser sacadas a la luz, denunciadas e ir acompañadas de
soluciones. Y es que a las carencias dotacionales, urbanísticas, de salud,
de integración social, de lucha contra la droga, de multiculturalidad o de
juventud las únicas iniciativas concretas, cercanas y reivindicativas que
han llegado han sido, casi exclusivamente, desde el tejido asociativo de
base, constituido en Coordinadora. Porque parece que a la clase política
de Huelva esa zona le pilla ultraperiférica. No hay más que ver el exiguo
bagaje logrado después de tantas visitas, mociones e iniciativas
parlamentarias, que no han podido lograr un objetivo que ayudaría a
cambiar esta situación, que no es otro que el barrio sea declarado como
“zona con necesidades de transformación social”, reconocimiento que sí han
logrado otras zonas de la ciudad, y que tiene como contraprestación el
poder optar a los planes de dinamización e inversión necesarios para
darles oportunidades a sus vecinos. Rehabilitación de las viviendas,
construcción de ascensores, de centro multifuncional, pistas deportivas y
un parque de verdad. En definitiva; participación, cultura, salud,
educación y deporte, los ejes del bienestar y la integración.

El tan manido fomento del onubensismo debería empezar por dar las mismas
oportunidades a todos los ciudadanos, acompañando sobre todo a los que más
lo necesitan. No se trata de ningún lujo o privilegio, porque a estas
alturas sabemos que la inversión social es siempre la que más rápido
repercute en positivo en el total de la población. Pérez Cubillas podría
ser un buen ejemplo de hacer ciudad, de un modelo que necesariamente tiene
que cambiar… hay una legislatura por delante.

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Victor Rodríguez

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