Perpetua No

Del dolor a la ira, de la ira a la venganza: el mecanismo es tan lógico, tan comprensible, como inútil. El rugido que estos días se levanta contra José Bretón no ahorrará ni un ápice de sufrimiento a Ruth ni a su familia, ni conseguirá volcar la horrenda realidad. Sé que muchos lectores mirarán con desprecio lo que voy a decir, o no seguirán leyendo, pero la petición de cadena perpetua no es la solución… ni siquiera en este caso. Para colmo, la intervención de los medios, con juicios paralelos en horario de máxima audiencia o portadas que dictan ya sentencia, hace imposible un debate racional. A pesar de todo, con humildad pero con convencimiento, ahí van algunas razones.

Todos los asesinatos son despreciables, pero algunos conmueven especialmente la sensibilidad colectiva, y surge inevitable el clamor. Ya lo hemos vivido en Huelva, cuando se multiplicaron las hojas de firmas que pedían el apoyo de los onubenses a la cruzada de Juan José Cortés en favor de la cadena perpetua. Lo que indirectamente se viene a decir es que si las penas son más duras habrá menos delincuentes y más “justicia”. La experiencia viene a confirmar más bien lo contrario: España tiene la menor tasa de criminalidad violenta de toda la Unión Europea, pero cuenta con el porcentaje más alto de presos. Si la sensación de impunidad existe quizás sea por la falta de atención a las víctimas, pero esto no se arregla reclamando más severidad.

Tampoco es cierto que la cadena perpetua no exista en España: en la práctica hay mucha gente que se pasa toda su vida en la cárcel. En el caso que nos ocupa los juristas recuerdan que, con la legislación actual, Bretón cumpliría 40 años en prisión, lo que equivale a un castigo a perpetuidad. Pero los políticos saben aprovechar la necesidad de seguridad de los ciudadanos para ganar votos. Se agita el desconcierto y la alarma, se prometen penas más duras apoyándose en casos mediáticos y luego se llenan las cárceles de gente que en su inmensa mayoría no ha cometido delitos graves ni violentos. La inflacción penal sólo aboca al colapso del sistema.

También olvidan los que hoy reclaman abiertamente la pena de muerte que existe el derecho constitucional a la reinserción. Es verdad que en estos momentos eso puede ser lo de menos, que es preferible que salga ahora la rabia y se diluya, antes de que quien tiene en su mano cambiar las leyes tenga excusas para hacerlo. Pero ni siquiera el sufrimiento otorga la razón. Tampoco la quita, pero no la garantiza.

Que Bretón sea juzgado donde debe, no a golpe de palabras calientes. Que la familia descanse, al menos, porque nada calmará su dolor. Que sepamos entenderlos, acompañarlos. Y que no nos dejemos manipular por quienes se aprovechan de la ignorancia y el miedo.

The following two tabs change content below.

Mª Angeles Pastor Alonso

Columnista de "La otra orilla", colaboradora en "Señales de Humo" y pieza en construcción de varios puzzles. Para completar da clases de Lengua.

Latest posts by Mª Angeles Pastor Alonso (see all)

Mª Angeles Pastor Alonso

Columnista de "La otra orilla", colaboradora en "Señales de Humo" y pieza en construcción de varios puzzles. Para completar da clases de Lengua.

You may also like...

3 Responses

  1. javi@dosorillas.org' Javier Rodríguez dice:

    Confundimos términos, la reinserción no es en si, o al menos, no es sólamente un derecho del penado, es un fin que la Constitución atribuye a las penas privativas de libertad.

    Quien necesita la reinserción no es quien comete un crimen si no la sociedad que no puede permitirse que esa persona vuelva a hacer algo igual.

  2. Anónimo dice:

    Creo que se olvida una palabra en esa cadena perpetua y es la palabra revisable. Creo que es importante no olvidarla, porque eso implica que no se condene de por vida a alguien que es inocente.

    Todo esto no se pediría si las condenas se cumpliesen íntegras. Dice usted que le pueden caer 40 años a este individuo, pero la condena máxima son 30 (si no estoy equivocada). Si a esto le añadimos que este “buen hombre” se porte bien en la cárcel, a los 20 años, o quizás menos tiempo, podrá estar en la calle. Si le caen 40, que cumpla los 40, pero eso no se da. Un ejemplo claro es el caso del violador que le hizo atrocidades a una niña, salió a la calle sin cumplir su condena por “buen comportamiento”. Y, ¿qué hace nada más salir? Violar a una mujer. ¿Derecho a la reinserción? Depende, ¿no cree usted? Porque hay personas que no se reinsertarán en su vida.

    Cadena perpetua SI, pero revisable. Pena de muerte NO.

  3. nomequierastanto2008@gmail.com' C.M. dice:

    Suscribo el artículo de Mª Angeles Pastor en su práctica totalidad.
    La Plaza de las Monjas la mañana del 31 ofrecía un espectáculo estremecedor. Sin embargo, ni una sola alusión, ni esa mañana ni nunca, al eje que vertebra esta tristísima historia: {{la violencia contra la mujer}}.

    http://nomequierastanto.blogspot.com.es/

Deja un comentario