Prenavidad

No pudo aguantar más. Arrancó el bolso del perchero y salió a la calle. Su vecina le había dicho que los juguetes de moda se estaban agotando, que si no salía pronto de compras tal vez no encontrara nada, ni turrón ni regalos, ni nada. Una locura. Ella había intentado resistirse, esperar a la paga extra, dejar que Diciembre se acomodara en el calendario. Pero todo estaba dispuesto para vencer sus resistencias: grandes anuncios por la calle, el insistente bombardeo de la televisión, la iluminación, la propaganda en los buzones. Es la hora de comprar, parecía gritar el universo a su alrededor. Así que arrancó el bolso del perchero y salió a la calle. Tras cinco horas aplacando su ansiedad de tienda en tienda regresó, dejó las bolsas a un lado del sofá y esperó confusa la llegada de su marido. Habían decidido entre ambos esperar, resistir un poco, pero ella había sucumbido. Así que se sentía culpable, incómoda, como un niño a punto de ser pillado en falta. Esperó, y al fin sonó la puerta del ascensor, y la llave en la puerta. ¿Qué le diría? Su marido entró cargado de bolsas y paquetes de regalo. Se observaron sin decirse nada, rodeados de bolsas, de paquetes navideños. Muy despacio fueron buscándole un lugar a cada paquete, aún en silencio. Y en silencio cenaron, sin encontrar la palabra justa, la excusa necesaria. ¿Sacamos ya el árbol de navidad?, preguntó él por fin. Bueno, cariño, pero estamos a 22 de Agosto. No importa, lo iré sacando. (proyecto@dosorillas.org)

The following two tabs change content below.

Gonzalo Revilla

Latest posts by Gonzalo Revilla (see all)

You may also like...

Deja un comentario