Puntos cardinales

imagesEstá complicada la cosa. Si mira uno hacia el Este se encuentra enseguida con el conflicto de Siria, y todo lo que trae consigo de desmoramiento del andamiaje moral de Occidente. Es posiblemente lo más sangrante que está ocurriendo ahora, pero detrás siguen conviviendo otras realidades, Palestina, Ucrania, Irak… que aunque han sido eclipsadas no han sido, en absoluto, resueltas. Las víctimas se cuentan por millones, y no hay final previsible, ni voluntad política para que lo haya. En Siria podríamos concentrar todos los conflictos armados activos en este momento, más de 13, en cada punto cardinal.

Si mira uno al Oeste nos tropezaremos con Donald Trump: un tipo que representa lo más casposo del ser humano, con una prepotencia ridícula, un machismo feroz, una política chusca y populista. Y aunque el candidato republicano sea una caricatura, en esa caricatura reconocemos a muchos políticos, cercanos y lejanos, que han dejado de representarnos, que han convertido la política en un circo y, en demasiadas ocasiones, en un robadero inmenso. Desde hace años, en este país, todos los días hay algún juicio activo contra la corrupción. Muy edificante.

Al Sur ahora: África. Tiene muchos otros problemas, pero vamos a centrarnos en la depredación que ha hecho, que está haciendo el capitalismos productivista. Se están esquilmando recursos mucho más allá de su capacidad de regeneración: mares y bosques agotados, y además se está contaminando a un ritmo brutal, son el impacto consiguiente sobre las poblaciones de la zona, y sin que importe nada su supervivencia, más allá de su condición de mano de obra. Un niño trabajando muchas horas en una mina, sucio y triste. Y alguien que consiente eso para llenar de ceros su cuenta corriente.

Nos quedaría mirar al Norte. Pero vamos a dejar este punto cardinal para encontrar razones para seguir creyendo en este planeta nuestro. Porque si no encontramos pronto el Norte mucho me temo que vamos a dejar a nuestras generaciones venideras una herencia sangrante, sucia, oscura, triste. Y nadie quiere dejar esa herencia a sus hijos Hay gente por ahí luchando, qué duda cabe, muchas personas dejándose el pellejo en las trincheras, en los barrios, en las fronteras, en el mar. Pero no hay tantas que nos estén ofreciendo un Norte, una razón para creer, una esperanza. Por eso necesitamos mirar hacia el Norte, encontrar un horizonte nítido, algo que señalar diciendo “hacia allá vamos, ese es el destino”.

Hay otro mundo posible detrás de esta desangelante realidad que vemos, pero necesitamos creernos eso, sin fisuras. Si nos quitan el horizonte nos quitan la razón para seguir construyendo en lo pequeño. Miremos al Norte.

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Gonzalo Revilla

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