¿Quién da más?

Desde Bélgica hemos conocido la promesa electoral de una candidata al senado de aquel país: promete realizar cuarenta mil felaciones a sus votantes. Y ha hecho esta promesa sustituyéndola por otra en la que se comprometía a dar cuatro cientos mil puestos de trabajo. Habría que preguntarle a los belgas si están dispuestos a creerse cualquiera de las dos promesas, pero no parece que la candidata esté en condiciones de poder cumplirlas: dar cuatrocientos mil puestos de trabajo en un país en el que el paro sólo llega a quinientas mil personas es acabar virtualmente con este problema y no parece que eso esté en manos de una senadora (ni siquiera ministra). En cuanto a la realización de las cuarenta mil felaciones, resulta muy complicado, por razones técnicas y por motivos de agenda, que la candidata pueda cumplir esta promesa. Así que nos decantamos por la opción de que esto no hace sino poner en evidencia el mercadeo de promesas, casi siempre imposibles de cumplir, que suele haber en las campañas electorales. Puentes, viviendas sociales, viseras de estadios -parciales o totales-, empleos, desarrollo sostenible…, son las promesas que nosotros escuchamos aquí, ¿pueden ser cumplidas? Eso parece importar poco. No vaya a ser que se empiece a hablar de deuda del ayuntamiento, sueldos de los ediles, enchufes, descoordinación entre administraciones y otros asuntos de este tipo.

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Javier Rodríguez

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