Recomendable desadaptación

No es signo de buena salud el estar bien adaptados a una sociedad profundamente enferma” es una frase del escritor J. Krishnamurti, que últimamente se prodiga mucho por las redes y que ojalá quienes la abanderamos, seamos capaces de profundizarla hasta el punto de hacerla nuestra y vivirla con coherencia. Porque cada vez hay más gente enferma a nuestro alrededor, sufriendo la mala decisión de poner por delante de todo la adaptación al sistema y ahora como nunca hacen falta personas que reten a toda esa rigidez que impide poner al ser humano en el centro de todo objetivo. No se trata tampoco de libertinaje, pero sí que considero que para poder hallar un espacio de libertad donde poder ser felices, debemos aprender a distinguir cuando se a de llevar la contraria a lo establecido.

Un ejemplo de esto es el proceso que desde hace meses se conoce como Corrala Utopía. Un proceso que ellos mismos explican de esta manera: “En mayo de 2012, familias que estábamos siendo castigadas duramente por la crisis y que habíamos sufrido desahucios, no podíamos hacer frente al alquiler o nunca tuvimos la posibilidad de tener un hogar propio, decidimos dar un paso al frente y recuperar el derecho a una vivienda digna ocupando un bloque de viviendas. Este paso significó dejar atrás una vida de individualismo, en el que toda pena y carga no salía de casa; para emprender una vida en lucha, que rápidamente fue llenándose de la fuerza que nos daba caminar juntas. Durante los casi dos años que permanecimos en el edificio, fueron muchas las personas y colectivos en lucha que además de apoyarnos, aportaron su semilla a un proyecto de unidad popular que nació para luchar por el derecho universal a la vivienda y terminó abarcando toda la lucha por la DIGNIDAD. Desde que entramos en el edificio, fuimos denunciadas por la propiedad del mismo. Más de 50 personas hemos sido imputadas por un delito de usurpación, y tras pasar el proceso de instrucción, la jueza decidió separar la causa en procesos individuales. El objetivo de esto sabemos que es intentar evitar la organización y desmovilizarnos, ya que no tiene sentido que aun siendo la misma causa, el mismo delito, seamos juzgadas en más de 50 juicios diferentes. A pesar de que Ibercaja (propietaria del edificio) se retira de la acusación, la fiscalía sigue adelante, dejando más claro aún que esto se trata de un juicio político”.

Pues habrá que seguir retando el orden establecido porque como estas valientes defienden, “una sociedad no se puede construir sobre el sufrimiento de las personas más vulnerables”.

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Carmen Murillo

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