Recortes en dignidad

Unos mil millones de euros menos: ese es el recorte en materia de Cooperación al Desarrollo. Significa un 40% menos que el año anterior, que ya había reducido 900 millones en relación a 2010: en esto no hay diferencia entre PP y PSOE. La historia se repite en Gobiernos autonómicos o locales: para no marearles con cifras, digamos que la poda va desde disminuciones aún más drásticas hasta la eliminación completa de los fondos, como en Castilla La Mancha o en el propio Ayuntamiento de Huelva. La idea que se transmite es idéntica: en tiempos de crisis, lo primero que cae es la solidaridad.

Meter la tijera en la Ayuda Oficial al Desarrollo, en medio de tantas medidas de ajuste, es una decisión fácil de justificar y cuenta con el beneplácito de buena parte de la población: antes de regalar a los de “fuera” tendremos que atender los problemas de “dentro”. Una explicación perversa que se revela como radicalmente falsa.

No estamos regalando nada porque la cooperación internacional no es una limosna para tiempos de bonanza, sino una obligación contraída ante instituciones como la ONU: España firmó los Objetivos del Milenio y se comprometió con un 0,7% de su PIB. Es también un imperativo ético para los países ricos, o más bien enriquecidos a costa de otros; el desarrollo, como derecho de los pueblos, implica un deber de toda la ciudadanía, a nivel global, de modo que ese “dentro o fuera” que nos hace sentirnos el ombligo del mundo no vale como excusa. Es el mismo peligroso planteamiento que ha llevado a recortar otras ayudas sociales: quienes gobiernan nos demuestran que la salida de la crisis no pasa por asegurar y promover la equidad entre las personas, sino por profundizar en las desigualdades.

Muchos ciudadanos no aceptamos ese brutal ataque a la justicia y a la solidaridad porque afecta a las personas más vulnerables: a los más pobres entre los pobres, a los que no saben qué significa vivir dignamente. La cooperación no se calcula en cifras: se mide en escuelas, centros de salud, pozos de agua, medicamentos: todo aquello de lo que gozamos aquí y aún nos sobra. En Huelva, la Plataforma Pobreza Cero ya ha manifestado su rechazo a la eliminación de las ayudas al desarrollo para 2012. El Consejo de Cooperación, que el gobierno municipal tanto ha prometido y la Plataforma tanto ha peleado, nunca ha llegado a formarse, y ya no hará falta. Lo que sí queda es el desinterés por escuchar a los colectivos sociales –a los ciudadanos, en definitiva- y la falta de compromiso con la erradicación de la pobreza. Seguramente luego se oirán bonitas palabras que digan lo contrario, y promesas, más promesas. Pero el momento es ahora: el momento de cumplir con las personas y sus derechos, de no recortar su dignidad.

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Mª Angeles Pastor Alonso

Columnista de "La otra orilla", colaboradora en "Señales de Humo" y pieza en construcción de varios puzzles. Para completar da clases de Lengua.

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