Refugiados

“A veces”, leía una de esas frases lapidarias que circulan por las redes sociales, “el drama de una sola persona nos conmueve más que el de varios cientos”. Es cierto que las cifras suelen decir poco, pero debiéramos acostumbrarnos a pensar que tras esas cifras hay historias de esas que tanto nos conmueven.

Así que ahora imaginen la historia de una persona que… Bueno, mejor imaginen que son una de esas personas, imaginen esa historia en primera persona imaginen que, de pronto, se derrumba todo a su alrededor, que las bases en las que descansaban sus vida se caen: que pierden sus casa, sus familiares o a la mayor parte de ellos o sólo a varios de ellos, que sus pueblo o ciudades están completamente destruidas por una catástrofe o por la maldita guerra. Imaginen por un momento, sólo por un momento, la mezcla de miedo, angustia, tristeza, ansiedad… que esa situación les provoca e imaginen que ahora se presentan unos militares o unos policías y les obliga a marchar de ahí. Puede que incluso sientan alivio: salir de ese infierno puede parecer un buen plan. A lo mejor ni siquiera ha venido el ejército o la policía para obligarles a subir a un camión lleno de vecinos, a lo mejor ustedes mismos han decidido huir de ahí. Imaginen la precariedad del viaje, el calor o el frío, el cansancio, el hambre… Imaginen el final del viaje: un campo de refugiados en el que malviven gracias a la solidaridad internacional o la ayuda de organizaciones como ACNUR, pero eso, malviven: en una tienda de campaña haga frío o calor, con un escueto rancho, poca agua, poca higiene, poca libertad, poca actividad.

Imaginen eso cuando vean los informes que presenta hoy la ONU sobre la situación de los más de 33 millones de desplazados forzosos que hay en distintas partes del mundo -4,5 millones más que el año pasado- y empecemos a cambiar la mirada sobre la situación del mundo. No, las cosas no están bien: países a los que supuestamente fuimos a salvar como Irak han visto salir por la violencia a medio millón de sus ciudadanos y así sucesivamente: Siria, Sudán del Sur, República Centroafricana o Colombia son algunos de los países más afectados y en casi todos los casos las potencias occidentales han tenido algo que ver o algo que decir. …. No perdamos de vista esta historia a la hora de entender cómo está el mundo y recordemos que esta es otra razón para luchar porque las cosas sean distintas.

The following two tabs change content below.

Javier Rodríguez

Latest posts by Javier Rodríguez (see all)

You may also like...

Deja un comentario