S.O.S.pecha

Las hay de todo tipo. Cada día nos desayunamos con alguna sospecha que probablemente no culminará en nada concreto, se esfumará igual que llegó pero dejará una estela que a veces puede ser muy peligrosa. Sobre todo ocurre cuando hay algún  “cataclismo” cercano, y ahora evidentemente es el terrorismo islamista. No hay semana en la que alguna supuesta célula terrorista no sea arrestada y desarmada en España, bueno pasa en toda Europa; familias o grupos de supuestos “convertidos” al radicalismo del ISIS que podrían atentar en cualquier momento. Estas detenciones nos ponen en alerta, nos preparan para cualquier desastre y además, por qué no, nos recuerdan la necesidad de atacar en territorios sirios o iraquíes. El problema es que la mayoría de estas personas convertidas al yihadismo  y detenidas no acaban por ser juzgadas, no se demuestra su mala intención ni su buena voluntad, y no acaban encarceladas o exculpadas; vamos, que salen por la puerta de atrás, en muchas casos sin ninguna acusación en firme. La SOSpecha aireada de manera recurrente, sin acusación seria, nos puede convertir en aprensivos temerosos hacia todo lo que huela a Islam. La sospecha utilizada, de manera deshonesta (véase el veto que Trump pide a la entrada de cualquier musulmán en tierra estadounidense), puede convertirnos en marionetas xenófobas.

Durante varios años se ha SOSpechado largamente de la falta de libertad en Venezuela, continuamente se ha acusado de dictadura el régimen bolivariano. Sin excusar aquí ninguno de los errores de Chávez o Maduro, ninguna de sus políticas, parece que si los votos pueden derrocar el gobierno izquierdista no había tal dictadura. Es evidente que mirar desde aquí a Venezuela y criticar las políticas y actitudes de sus dirigentes es bastante atrevido, sobre todo teniendo en cuenta la multitud de intereses que atosigan al país con más petróleo de América, pero si al final el cambio político se hace con normalidad, alguien, muchos, tendrán que dar explicaciones. Tendrán que explicar las sospechas, igual hasta que pedir perdón; bueno, eso no ocurrirá.

En época de elecciones, de decisiones, de controversias internacionales, todo el que publique o dicte sospechas debería ser sospechoso de tener intereses escondidos. Sospechoso de utilizar la sospecha, sospechoso de limitar alguna libertad.sos

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Andrés García

voluntario de 2Orillas, participa de la columna de prensa "La otra orilla" y del programa de radio "Señales de Humo"

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