#SAHEL 2012­­­­­­­­­­­­­­­­

Ya en 1969 las televisiones de medio mundo informaban sobre los graves problemas nutricionales de la población del sur del Sáhara, y en extensión del déficit educativo que limitaba el desarrollo del continente, con un 76 % de la población analfabeta. Hace ya 44 años como mínimo que alguna parte de África vive en crisis humanitaria. Y los últimos años peor, la herencia colonial sigue pesando en muchos estados como una losa, a pesar de las rebeliones democráticas del noroeste, y sus redes de poder siguen desestabilizando al servicio del extranjero. Hay regiones africanas salpicadas por una crisis eterna, nutrida continuamente por intereses foráneos y por el propio desconcierto de sociedades tribales viviendo en países artificiales. África, ahí abajito, no duele en nuestro corazón europeo. África, ahí al lado, sigue muriendo desvalijada. África debe ser el camino para reconstruir una sociedad universal decadente.

Pero acercarse a África siempre exige empezar por lo urgente, miremos al desierto del Sahel: desde hace 10 años ha sufrido tres terribles sequías, el saqueo masivo de las tierras productivas por parte de corporaciones foráneas y varias guerras civiles silenciadas (sólo desde Mali han salido 160.000 refugiados a campamentos en Mauritania, Burkina Faso y Níger). Todas estas coincidencias condenan hoy en la zona a 18 millones de personas a pasar hambre, y de ellos a un millón de niños al riesgo inminente de morir. Tragedia denunciada continuamente desde hace unos años por organizaciones como UNICEF o el ACNUR y ONGs como Intermon Oxfam. Piden a gritos una respuesta humanitaria urgente, y poco a poco logran que esta cuestión entre en las agendas políticas internacionales (aunque la adulterada crisis financiera occidental lo distorsiona todo). Van consiguiendo al menos que se reconozca la crisis en foros internacionales y sobre todo que cale el mensaje de que aún se está tiempo: la vacuna para salvar a este millón de niños se llama voluntad.

Intermon se ha puesto como objetivo recaudar 60 millones de dólares para poder dar de comer a 1.2 millones de personas en Burkina Faso, Chad, Malí, Mauritania, Níger y Senegal, por ahora sólo han recaudado la mitad.

El sur del Sáhara es lo urgente, pero no olvidemos que lo imprescindible es “quitar las manos” occidentales del suelo africano y tenderlas para reconstruir en base a nuevos paradigmas. Sin que se igualen los niveles de vida del sur y del norte no habrá un nuevo mundo posible, y sin que oigamos los lamentos hambrientos de ese millón de niños no comprenderemos cómo debemos hacerlo. África debe ser atendida desde lo necesario y lo urgente, sin titubeos, o seguiremos asumiendo injusticias para mantener nuestros privilegios. #SAHEL 2012

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Andrés García

voluntario de 2Orillas, participa de la columna de prensa "La otra orilla" y del programa de radio "Señales de Humo"

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