Salven la UNED

No sale mucho en los medios, no tiene una sede llamativa, ni siquiera reclama protagonismo, pero así, en lo desapercibido, es una de las instituciones que cumple un papel más activo en el desarrollo personal y cultural de los onubenses. Me refiero a la UNED, cuyo centro asociado en Huelva ocupa el edificio del antiguo bar El Puerto, lugar emblemático donde alumnos de toda la provincia (este año, casi 1800) cursan estudios de Acceso a la Universidad y de las distintas titulaciones que integran su oferta formativa. Casi todos, personas ya con trabajo que difícilmente podrían adaptarse a un horario presencial y prefieren el método tutorizado propio de la UNED, cuyo nivel académico, por cierto, es uno de los más exigentes y cualificados. Desde hace más de veinte años cientos de diplomados, licenciados e ingenieros han salido de estas aulas. Pero si Dios no lo remedia, este curso será el último, aunque no sea Dios quien tenga que remediarlo.

No es cuestión de recortes, no vayan a pensar. En la UNED llevan recortados toda la vida: no necesitan grandes cantidades para funcionar y sus profesores son gente muy vocacional, muy constante, cuyo trabajo impagable se retribuye casi como un voluntariado (no les digo lo que ganan porque pensarían que estoy de guasa). Sus ingresos provienen de un Patronato que en el caso del centro onubense está integrado por el Ayuntamiento, la Diputación y la propia UNED. A pesar de su presupuesto modestísimo, han debido, como todo el mundo, estrecharse aún más el cinturón: menos horas de tutorías para los alumnos e impagos acumulándose en los últimos cinco años por parte del Ayuntamiento.

Hasta ahora la UNED ha venido sorteando la situación sin ser deficitaria. Pero las deudas municipales amontonadas han agotado la paciencia del otro socio, la Diputación, que ha reducido alarmantemente la cantidad presupuestada para el próximo ejercicio. Así las cosas, tras meses de angustiosa precariedad, no parece probable en estos momentos que la sede pueda permanecer abierta más tiempo. En enero los alumnos pasarán a depender del Centro asociado de Sevilla, aunque por este curso puedan aún examinarse en Huelva.

Eso es todo. 1800 alumnos con ilusiones truncadas y otro episodio más para la lista de desencuentros entre Ayuntamiento y Diputación: una batalla partidaria en la que nadie gana pero siempre pierde el pueblo. Después se llenarán la boca de onubensismo y reclamarán más dotaciones, más infraestructuras, más lo que sea. Pero desprecian con alevosa indiferencia la posibilidad de formación y promoción de muchos onubenses, que es la verdadera riqueza . ¿Serán capaces de poner algo de sensatez y cordura en este asunto, entenderán que están donde están para servir a los ciudadanos? ¿Alguien escucha? Pues salven la UNED.

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Mª Angeles Pastor Alonso

Columnista de "La otra orilla", colaboradora en "Señales de Humo" y pieza en construcción de varios puzzles. Para completar da clases de Lengua.

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