Ser o no ser, laico

Ha saltado a los medios las denuncias de un observatorio de la laicidad sobre algunas costumbres de la Semana Santa Andaluza. Catalogan de absurdo cosas como que el himno nacional suene en la salida y entrada de los pasos de las hermandades o ligar el indulto carcelario a una procesión, y la verdad es que en este lento y necesario caminar hacia una sociedad laica, ya suenan marchitos. Todo lo que ensamble Estado y Catolicismo está llamado a perecer por incompatibilidad con un modelo social donde todos puedan caber. La lista de “acoples” a cuestionarse es larga y además ya presentada: crucifijos y colegios, IRPF e Iglesia, simbolismo religioso y edificios públicos, etc., pero echo en falta la iniciativa de una de las partes interesadas, la de la representación oficial de la Iglesia católica, que está perdiendo la oportunidad de quitarse cargas históricas y depurarse, de modernizarse haciéndose más humilde. Hay muchos católicos que así lo piensan, sin ataduras, con infinito respeto, y ven cómo se dilatan reflexiones internas realmente liberadoras.

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Andrés García

voluntario de 2Orillas, participa de la columna de prensa "La otra orilla" y del programa de radio "Señales de Humo"

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2 Responses

  1. Anónimo dice:

    Es imposible que la iglesia haga eso, don Andrés. Va contra su propia esencia e historia: nació de un cúmulo de falsedades y manipulaciones que la historia, la antropología y la arqueología tienen más que demostradas, se alió al poder en Nicea y ése es su único objetivo.

    Los creyentes de buena fe serían buenas personas, también, si no la profesaran. Ellos sirven de coartada al “aparato”, aunque los desautoricen (¿recuerda a Ernesto Cardenal?, por ejemplo). El intento del Vaticano II fracasó, de lo que se encargaron el Sr, Wojtyla y el Sr. Ratzinger en buena medida. Y los creyentes que actúan por el santo “temor” a su dios, obviamente son hipócritas: si hacen el bien no es espontáneamente, sino para salvarse ellos: manejan a los desfavorecidos como instrumento de su salvación. Es el retorcido concepto de la caridad frente al de justicia, que si la hubiese haría innecesaria a aquélla: ¿recuerda a las señoronas pidiendo para los negritos? ¿Qué piensan hoy de los inmigrantes subsaharianos?

    Sugiero fraternalmente la lectura de HISTORIA CRIMINAL DEL CRISTIANISMO, de Karlheinz Deschner. Puede informarse en Wikipedia, así como leer una ilustrativa entrevista con el autor en

    http://www.rebelion.org/noticia.php?id=103080

    Cordialmente,
    Erizo

    • andres@callealegre.jazztel.es' Andres García dice:

      El acercamiento de la Iglesia al Poder es indisctutible, y la manipulación que en connivencia con el poderoso de turno ha realizado también, la católica y todas.

      Pero recuerda que la Iglesia y las otras estructuras somos las personas que las integramos, la cúpula de poder, las mujeres del “domund” que tú criticas de una forma tan demagógica, los que han apostado por su renovación desde hace siglos, y gente tan radical en su mensaje como Ernesto Cardenal o Monseñor Romero; todos de forma consciente han sido y somos esa Iglesia. ¿Sirve o no el invento? a tu juicio no, está caro, pero para mi porta un mensaje de humildad, fraternidad, renovación y perdón que aún está por trasladarse a la mayoría de sus integrantes.

      Ahora, eso sí, la comunidad de los cristianos tendrá que mirar y beber de tus críticas y de las de otros, gente esperanzada con mundo nuevo y dispuesta a luchar para conseguirlo, y reinventarse, y aliarse, y dejar de envenenarse, y reunciar ya a sus privilegios, y ser alternativa de convivencia e un mundo que repite constantemente los mismos errores, con y sin fe.

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