Sí, se puede

El grito que escuchamos en nuestras manifestaciones contra los desahucios con el que se pretende recordar a nuestra clase política que es posible evitar el drama de tantas personas que se quedan sin casa bien podría trasladarse a la realidad global.

Mucha tierra se ha echado encima de los “Objetivos de Desarrollo del Milenio”·, tanta que muchos de ustedes ni habrán oído hablar de ello, tanta que muchos de los que sí los conocen ven en ellos más una maniobra propagandística que una declaración de buena voluntad, tanta que otros tantos los consideran, sencillamente, inviables.

Tal vez, ahora que queda un año para la fecha que se puso como límite para su cumplimiento, sea el momento de hacer un repaso y ver cuales han sido los logros desde el año 2000 para acá y, como propone la Organización de las Naciones Unidas, redoblar esfuerzos en aquellas cuestiones que están lejos de cumplirse.

El primer objetivo era “erradicar la pobreza extrema y el hambre” y vemos cómo la pobreza extrema se ha reducido a la mitad en los últimos 25 años. El segundo objetivo perseguía la enseñanza primaria universal y la ONU señala que esto es ya un hecho para el 90% de los niños. El tercer objetivo perseguía promover la igualdad entre los sexos y se constatan notables avances en algunas regiones del planeta. El cuarto objetivo busca reducir la mortalidad infantil: se constata que esta se ha reducido en los últimos 25 años a la mitad. El quinto es el que perseguía mejorar la salud materna y desde 1990 esta meta logró que se redujera un 47% las muertes maternales. En cuanto al combate al VIH/SIDA, la malaria y otras enfermedades que plantea el objetivo 6 se observa cómo ha crecido el número de personas que reciben tratamiento por el VIH y que se ha evitado la muerte de 1,1 millón de personas por malaria. Se ha conseguido que 2.100 millones de personas accedan al agua potable que era una de las metas del séptimo objetivo y el Comercio Justo ha logrado un notable desarrollo como perseguía, entre otras cosas, el objetivo octavo.

Se podrá alegar que queda mucho por hacer. Muchísimo. Que los objetivos no se han logrado, que la crisis ha frenado mucho de lo conseguido, que cuestiones como la desigualdad de la mujer, la pobreza o el medio ambiente plantean retos a los que todavía no se ha dado respuesta pero los logros están ahí y obligan a seguir caminando sencillamente por eso, porque es posible.

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Javier Rodríguez

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