Sin techo pero con voz

Existe un orden establecido, una organización social, económica e ideológica por el cual los individuos se rigen y las autoridades suelen tomar ciertas decisiones. Es un orden tan, tan establecido, que otorga a quienes ejecutan el poder, la potestad de dar y quitar libertad, conceder o arrebatar dignidades. A veces ayuda a proteger a las personas de las injusticias y otras veces las ataca, expropiándolas de su voz y convirtiéndolas en mero individuos indefensos en medio de su propio orden. Quién dice que es el orden, cuál es el acertado y cómo ha de establecerse, son cuestiones no tanto de justicia como de poder.

El 21 de octubre la Policía Local de Sevilla (y por orden del ayuntamiento) desmantelaba el campamento dignidad que habían formado personas sin hogar de la capital y en el cual llevaban 33 días. Fueron despertados de madrugada, les dieron 15 minutos para recoger sus pertenencias y del resto no les dejaron allí nada. Las personas pertenecientes al campamento se instalaron esa noche en los bancos de la Plaza Nueva frente al Ayuntamiento con sus pertenencias y carteles reivindicativos. Hasta que días después decidieron regresar al lugar del que fueron expulsados para volver a levantar el campamento.

Lo que reclama este grupo de personas además de una solución urgente a su situación es poder tener voz propia y representación entre las quince ONG’s que trabajan junto a la Consejería de Bienestar Social de la ciudad. Directamente lo que reivindican ni más ni menos, es poder ser sus propios voceros, poder ser participes en la búsqueda de soluciones a sus propios problemas. Indirectamente, y en algunos casos probablemente lo estén haciendo hasta inconscientemente, están devolviendo a las políticas públicas su sentido más… ¿humano, tierno, eficaz, único? (no consigo encontrar el adjetivo adecuado).

No tienen techo pero sí tienen voz y están empeñados en hacerse oír y no dejar que nadie ni ninguna fuerza del orden establecido se las acalle. Mientras se soluciona su situación reivindican una medida transitoria: que se les permita volver a instalar “La Carpa” una estructura para poder instalar lonas, aseos básicos y otros servicios de autogestión. Infraestructura que va más allá de lo material porque tiene más que ver con un movimiento social que agrupa a personas sin techos, solidarios y voluntarios que trabajan juntos para generar una sociedad más digna la cual los tenga en cuenta también a ellos.

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Carmen Murillo

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