Socializar las pérdidas

Una de las propuestas más novedosas del nuevo rector de la Universidad de Huelva, Francisco Ruiz, consiste en desarrollar un fondo solidario de becas para pagar matrículas de alumnos que no puedan llegar por sus medios. Es una propuesta que apela a la solidaridad, sin duda, pero que reconoce y asume la falta de derechos; lo que antes era un derecho, ahora es limosna. Y no es sólo patrimonio del nuevo rectorado de la onubense apelar a la solidaridad como estilo de gobierno, florecen apresuradamente alternativas solidarias para hacer frente al incremento de la pobreza: comedores sociales, bancos de alimento, financiación colectiva de proyectos, etc. Al final, son una forma de socializar las pérdidas, con muy poco estímulo reivindicativo, con muy poca capacidad para cambiar la realidad.

Desde el comienzo de la crisis nos han obligado a costear los desaguisados de los poderosos, bien sea como contribuyentes, como ahorradores, como estudiantes o como trabajadores, y al final sólo hemos ayudado a reafirmar un sistema económico más dominante. No es que aportemos y nos sacrifiquemos por un futuro mejor, sino por no caer en el abismo, y para colmo no todos en la misma medida. Desde la motivación de actuar ante el estado de excepción que hemos promovido viviendo por encima de nuestras posibilidades, todo tiene aspecto de excepcional legalidad, por lo que es fácil apelar a la vía de la socialización de las pérdidas para eliminar derechos, reducir prestaciones y, por último, disminuir la misma democracia. Y en ese clima creado, facilitador, promovemos únicamente la solidaridad pública, a través de altavoces, sin priorizar la denuncia. Muchos ciudadanos pasamos hace un par de años del malestar a la indignación, y de ahí a la acción colectiva (militancia) y comprometida para cambiar las cosas. No permitamos que se produzca el paso contrario, el del malestar a la pena y de ahí, al asistencialismo paternalista y conformista.

Si vivimos un tiempo excepcional, aprovechemos para cambiar la sociedad, no para apuntalar más lo podrido. Si emana de nuestra sensibilidad solidaridad, démosle salida a través de iniciativas realmente transformadoras, revestidas de crítica y denuncia, de justicia social.

Y deseando suerte al nuevo rector y su equipo, y reconociendo que sólo conozco los grandes titulares de su campaña, me permito hacerle una propuesta: sumar a su propuesta de universidad s3 (sostenible, saludable y solidaria), la R de reivindicativa.

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Andrés García

voluntario de 2Orillas, participa de la columna de prensa "La otra orilla" y del programa de radio "Señales de Humo"

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