Los avances en el control del comercio de armas han traído algo de transparencia que permite conocer su destino, pero ponen en evidencia que las armas fabricadas en España acaban muchas veces en países que mantienen conflictos, otras en países cuyos gobiernos incumplen sistemáticamente los Derechos Humanos, y muestran a las claras que las armas se fabrican en última instancia para matar.
Francisco Ortego, portavoz de Amnistía Internacional, arroja luz sobre el asunto, denunciando las lagunas que presenta la reciente Ley española de Comercio de Armas. En estos días se cumplen 15 años de la primera campaña de esta ONG contra el tráfico de armas.

