Los manteros venden en la calle lo mismo que muchos nos bajamos de internet o copiamos con nuestros ordenadores. Como vendedores ambulantes, son el último eslabón de la cadena de pirateo y fabricación de artículos de imitación. No engañan a sus compradores: ellos saben perfectamente que no compran originales sino copias no autorizadas. Con esta actividad, no ganan mucho dinero: lo justo para sobrevivir. ¿Quién se cree que estén empobreciendo a las discográficas, las grandes distribuidoras de cine o las grandes marcas? ¿Es justo ingresarles hasta dos años en prisión o expulsarles con prohibición de entrada en cualquier país de la UE de hasta 10 años?
