Deja de ser una tendencia para convertirse en una realidad el que sólo unos pocos votan. Y especialmente en Huelva, a la cabeza en abstención, fijémonos en el domingo y su pobre 38% de participación. Ante este escenario, y aunque siempre he sido un convencido votante, me entra la duda de si no habría que empezar a legitimar el No Votar como opción, por aquello de ser mayoritario, y más escuchando a los que consideran la abstención como el refugio de los que huyen del pobre discurso predominante. Obviamente los partidos onubenses no expresan muchas dudas, y aunque sean los pragmáticos de la política se aferran sin problema a la dignidad de ser elegidos por menos de la mitad, rasero legendario. Porqué no, puede ser el momento, si el Europarlamento claramente conservador y salpicado de brotes xenófobos no me gusta, porqué no pedir que se repitan. Todas las valoraciones caben, ¿no?
