Me sorprendió ver la noticia la semana pasada. Tanto que pensaba dedicar este comentario a elogiar -no todo va a ser criticar- una iniciativa que se ha podido disfrutar en las calles de Huelva. Un proyecto que pretendía acercar el arte contemporáneo a una ciudadanía que apenas tiene oportunidades de acercarse al arte, sin etiquetas, mucho menos a un arte que se aleje de lo casposo, lo comercial o lo convencional. Iba a elogiar a las instituciones que han permitido el desarrollo de este espacio, que lo han respaldado... pero en esas me encuentro la noticia: de respaldo nada, más bien boicot, que el ayuntamiento ha puesto mil y un problemas burocráticos para autorizar este espacio cultural, que luego mandaron a la policía para que impidiera muchas de las actividades programadas... Así que el elogio se lo lleva el grupo personas que, pese a las trabas, pusieron en la calle un poco de arte.